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domingo, 28 de febrero de 2016

La aldea de los mil niños huérfanos: pequeños marcados por la tragedia del sida



A simple vista, Nyumbani Village parece un pueblo como otro cualquiera de Kenia. Casas, caminos y cultivos con ese aire de "estamos trabajando en ello" que rezuman las aldeas kenianas, pero su demografía es inusual: mil niños y un centenar de abuelos, todos afectados por la tragedia del sida.

Unos perdieron a sus padres y otros se quedaron sin hijos por culpa de la enfermedad, en algunos casos dentro de la misma familia. Ahora viven juntos en un aldea sostenible creada hace diez años por la ONG Children of God Relief Fund en Kitui, en el centro del país.

"Todos han pasado por situaciones terribles y muchos han sido maltratados, no tanto por la enfermedad, ya que solo 81 niños están infectados, sino por su condición de huérfanos o por haber perdido la seguridad económica que les ofrecían sus hijos", explica el director de Nyumbani, Rafael Nganga.

El pueblo cuenta con dos escuelas, un centro politécnico, una modesta clínica y varios pozos de agua. Todo gira alrededor de una premisa: ser lo más autosuficientes posibles para reducir costes e integrarse en el entorno.

Los niños viven en grupos de diez acompañados por una abuela (en realidad son 93 abuelas y seis abuelos), que solo tiene lazos de sangre con algunos de ellos, pero que los cuida a todos como si fueran suyos. Es importante que se sientan parte de una familia y, al mismo tiempo, mantengan los valores de su comunidad. Cada una de las casas, agrupadas de cuatro en cuatro, dispone de una pequeña parcela de tierra en la que las abuelas cultivan maíz, legumbres y otros vegetales con la ayuda de los niños, igual que harían si no estuvieran en Nyumbani.


Y, desde hace unas semanas, también tienen electricidad. Antes, cuando los nietos adoptivos de Agnes Kilawa volvían a casa después de un largo día de colegio, ya casi de noche, una lámpara de queroseno era todo lo que tenían para alumbrar el pequeño salón donde hacen los deberes y cenan, pero la llegada de la energía solar lo ha cambiado todo. La iniciativa "Luz en los hogares", promovida por Amigos de Nyumbani y diseñada y ejecutada por Energía Sin Fronteras, ha permitido instalar paneles solares que suministran electricidad a las 161 viviendas de Nyumbani Village.

 "Antes estábamos casi a oscuras; no teníamos ni una bombilla en el salón. La energía solar nos da luz en cada habitación y es muy diferente para los niños", comenta Agnes, que reconoce que a ella también le ha venido bien tener más luz cuando cocina o cuando teje cestos de mimbre que luego vende para sacarse un dinero extra.

Fuente: 20 MINUTOS



lunes, 4 de enero de 2016

Madrid acoge un concierto solidario a favor de los huérfanos de Etiopìa, Mali y Burkina Faso

Desde 2004, Mundi Actúa impulsa programas de desarrollo en Etiopía, Burkina Faso y Mali, donde ayuda directamente a más de 1.000 niños en situación de desprotección total a través de diferentes programas.

En la actualidad están especialmente preocupados por la situación en Ruanda, donde viven 35.000 niños abandonados en orfanatos. Por ello, el objetivo de este concierto es recaudar fondos para mejorar las condiciones de vida de los menores que no tienen un hogar y sueñan en centros de acogida con encontrar una familia, como explica Milyn Jones, organizadora del evento y miembro de la ong.

El concierto tendrá lugar en el Teatro del Centro Cultural Adolfo Suárez de Tres Cantos, el sábado 9 de enero, a las 17,00 horas. Una ocasión para colaborar bien con la compra de la entrada a 10 euros, o haciendo donativos de más de 5 euros a través de la fila cero. Recaudación que la ong destinará íntegramente a sus programas.

En el escenario actuarán bandas musicales de jazz, folk y blues como The Potato Monsters, TwoNight, Carolina Gru Quilici, Novoa, Chiaki Mawatari, Argeus Clasica o Kris Soul, entre otros.

Las entradas pueden adquirirse en ticketea.com o desde dos horas antes del concierto en la taquilla del teatro.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Angola esconde a los niños de la calle por los 40 años de su independencia

Los niños de la calle de Luanda fueron recogidos por autobuses y hacinados en orfanatos antes de los festejos por los 40 años de la independencia de Angola que fueron este 10 de noviembre del 2015, en un intento de las autoridades de esta excolonia portuguesa de ocultar la miseria de la capital.

“El gobierno decidió limpiar la ciudad desde finales de octubre para dar una buena imagen” de Luanda, explica João Facatino, director de uno de los orfanatos privados de Luanda, el centro de acogida de niños Arnaldo Janssen (Cacaj) .


Son las doce. Un autobús llega al centro, escoltado por un policía. Adentro, ocho niños agotados aguardan en silencio. Una pequeña tiene los ojos llenos de lágrimas. João Facatino, un misionero de pelo rapado y barba ligeramente canosa, se indigna de que el gobierno no participe en el funcionamiento de los orfanatos, que son todos privados a excepción de uno, y del método - llevar a los niños a la fuerza - inadaptado, según él. “La mayoría de los niños se escapa la primera noche”, constata. “Se necesita una buena preparación psicológica antes de acoger a un niño que no tiene la costumbre de obedecer reglas”, explica. Varios miles de niños viven en las calles de Luanda, una capital de 8 millones de habitantes, según estimaciones de una ONG.

La mayoría tiene familia, pero fueron abandonados por razones económicas o echados de sus hogares debido a sospechas de brujería. “Cuando un miembro de la familia muere o está enfermo, se debe encontrar un culpable, explica Facatino. A menudo, se acusa a los niños más traviesos”. Algunos niños simplemente se perdieron y otros, víctimas de abusos, huyeron de sus hogares.

Empleados de orfanatos sin sueldo 

El orfanato de João Facatino ofrece una formación profesional a los menores. “Algunos son ahora abogados o ingenieros en compañías petroleras”, afirma orgulloso el director, una profesión muy útil en un país que se ha convertido en un gigante petrolero.

Este centro acoge a 110 niños de entre 7 y 18 años. Treinta de ellos llegaron desde octubre, fecha de inicio de la operación lanzada por las autoridades angoleñas. Para ir del comedor a las clases o a los dormitorios, los niños tienen que pasar por fuera, por un camino lleno de lodo. Para beber, llenan su vaso desde un barril oxidado que recupera el agua de lluvia. “Nos faltan medios. El mes pasado no pudimos pagar los sueldos de los empleados y este mes tampoco podremos”, cuenta Facatino. 

Un televisor, instalado en el comedor, es la única distracción para los niños, además de unos pocos talleres de manualidades. “Unos niños van a la escuela por la mañana, otros por la tarde y los mayores por la noche, no hay espacio suficiente para todos”, explica el director del establecimiento. Durante una reunión organizada por las autoridades en octubre para anunciar el operativo, los responsable de los orfanatos consideraron que “el método empleado no es el ideal”, explica Facatino. 

Una forma de hablar que refleja el miedo que reina en este país controlado con mano de hierro por el presidente José Eduardo dos Santos desde 1979. “El gobierno está al tanto de nuestra situación”, estima este misionero, pero “para cambiar las cosas, se necesita invertir. Y pese a las promesas - añade - no creo que esté en el programa”.

Angola consiguió su independencia de Portugal en 1975,  y las festividades arrancaron el pasado día 10 con un concierto del cantante estadounidense Stevie Wonder y del grupo Jackson 5. El miércoles 11 unos 7 000 invitados, incluyendo a 100 representantes de países extranjeros, asistirán al desfile militar organizado en una de las principales arterias de la capital.

Fuente: El comercio.com
Foto: AFP

lunes, 12 de octubre de 2015

El refugio en Kenia para niños con VIH



Un lugar donde refugiarse, donde todos saben quién eres y qué necesitas: medicinas, comida y una familia. Eso es lo que el orfanato Nyumbani en Nairobia (Kenia) intenta ofrecer a más de 100 huérfanos seropositivos, desde entre dos y veinticinco años.

En 1982, el padre Angelo d'Agostino fundó la que sería la primera "casa" (en suajili, "nyumbani" significa hogar) para tres niños huérfanos, abandonados y enfermos del Sida. Ahora ya son 129 niños.
En Kenia, dos millones y medio de los niños menores de 15 años son huérfanos; y cerca de un millón y medio lo son a causa del Sida, según datos del Programa Nacional keniano sobre el Sida y el Control de las Enfermedades de Transmisión Sexual (Nascop, en inglés).

Cerca de una de cada diez mujeres embarazadas en Kenia está infectada con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), y una de cada tres muertes infantiles es debido al sida.

Pese a estos datos, la situación en Kenia ha mejorado exponencialmente: las nuevas infecciones del VIH han caído un 15 por ciento en los últimos cinco años, y de las 170 mil muertes por sida en 2002 se ha bajado a las 58 mil en 2013, según datos del Programa de Naciones Unidas para la Lucha contra el Sida (Unaids) .

Aunque Kenia se ha comprometido a eliminar la transmisión maternoinfantil del VIH para 2015, el contagio de madres a sus bebés se ha mantenido estable en el 14 por ciento durante los últimos tres años. Y si la madre muere, muchos niños son abandonados por la propia familia.

Actualmente el centro acoge a 120 niños y chicos de cero a 23 años. El 70 por ciento de los niños en Nyumbani tiene algún familiar, pero "no quieren saber nada de ellos", o no pueden permitirse cuidarlos. La malnutrición infantil que le marcará para toda la vida y que llegó a Nyumbani hace "tanto tiempo", que ni se acuerda. " Los niños llegan desde todas partes del país y son de diversidad de etnias", dice uno de los responsables,
    
El orfanato Nyumbani es uno de los pocos que acoge exclusivamente a huérfanos con la enfermedad activada y les ofrece "comida, medicinas y un ambiente de aceptación total", según explica  Protus Lumiti, director de la casa en Nairobi. La situación en Kenia ha mejorado, ya que los nuevos contagios del VIH han descendido en un 15 por ciento en los últimos cinco años.

Es el caso de Paul, un joven delgadísimo y con señales de una malnutrición infantil que le marcará para toda la vida y que llegó a Nyumbani hace "tanto tiempo", que ni se acuerda Su madre había muerto y su padre no quería saber nada de él, así que su abuela lo dejó al cuidado de esta asociación, que se mantiene a base de donaciones internacionales.
Una de las edificaciones del centro se ha convertido además en un espacio destinado especialmente a niños malnutridos que necesitan de atención especial y que allí encuentran lo que necesitan a través de un programa de nutrición infantil.



En Kenia, los niños que nacen "positivos" se enfrentan a un estigma difícil de superar y que viene de lejos. En una sociedad como la keniana, altamente puritana, tener el sida se veía como fruto de una conducta inmoral, un tabú relacionado con la sexualidad. Ese estigma lo sufrían incluso los niños. Lumiti cuenta que, hasta 2003, los niños del orfanato no eran aceptados en escuelas públicas porque "infectarían a otros".
Actualmente, los niños no son obligados a revelar su condición a sus compañeros. "Es difícil mantener a los amigos si se lo dices", cuenta Paul. "No saben muy bien qué es lo que tienes". Ellos mismos al principio  desconocen su condición, no saben muy bien "qué tienen". Desde chiquitos empiezan a hacerse preguntas: "¿Por qué tomo medicinas?, ¿Por qué estoy aquí?, ¿Qué significa el VIH?".
Los médicos, profesores, "madres" y "tíos" (profesionales que viven con ellos en las casas de "Nyumbani" y que son su familia) les dan la información en pequeñas dosis. Les enseñan sobre higiene, el cuidado que tienen que tener y el riesgo que existe de poder infectar a otras personas.
En la adolescencia comienza la parte más dura, aseguran, ya que empiezan a tener pareja y a plantearse formar una familia. Ese es el momento en el que se les explica las precauciones que tienen que tomar si tienen sexo o quieren tener un bebé.


Una chica que vive en el orfanato cuenta que su novio la dejó cuando él insistió en tener relaciones sexuales y ella se negó.
En la parte de atrás de Nyumbani, junto a un pequeño huerto que da unos generosos tomates (y deliciosos, se enorgullece Paul), está el cementerio. Unas cuantas cruces cuidando a los niños que murieron. "Ahora, con medicinas y los avances médicos, ya no tenemos apenas muertes. Pero los más mayores sí que tienen algún amigo aquí", explica Lumiti.
Pero Paul, al menos, saldrá adelante: "No me avergüenzo de lo que soy. He aprendido a apreciarme, a hacerme fuerte y hacer algo con mi vida, no aislarme de los demás por esta condición con la que me ha tocado vivir", afirma.

lunes, 30 de marzo de 2015

Orfelinato de Joscheba, un lugar de supervivencia para menores abandonados


Fundado en 1968 por el Misionario Dupré de la orden Asamblea de Dios. Este centro está desde el año 1982 a cargo de la ONG francesa Enfants du Monde, que se encarga del funcionamiento del orfelinato de Joscheba, situado la localidad de OUAHIGOUYA en el Noroeste de Burkina Faso en la región de Yatenga. Se trata de una zona árida que carece de infraestructuras y donde la malnutrición infantil es importante.

Cada año más de 600 niños se benefician de las ayudas proporcionadas por este centro, mientras que unos 40 menores permanecen internos. El orfelinato ofrece servicios de ayuda a las familias para que puedan alimentar, vestir y atender a las necesidades sanitarias de los menores. Además los niños mayores de 6 años reciben material escolar para poder acudir a clase y unos 60 niños de 0 a 1 año reciben leche cuando la madre padece VIH o el menor ha sido abandonado.


La directora del centro, Martine Zongo señala que "en 1983 teníamos 30 niños internos y otros 30 menores que ayudábamos en familia. Los niños huérfanos de madre estaban estigmatizados socialmente, porque se creía que eran los culpables de que la madre hubiera muerto en el parto, por eso nadie quería ocuparse de ellos. Hemos conseguido que muchos de estos huérfanos fueran acogidos por familias. El personal del orfelinato ha sido formado para poder ofrecer los mejores cuidados a los niños que están más desprotegidos y necesitan cuidados especiales para sobrevivir".


El centro recibe también donaciones esporádicas de otras organizaciones o asociaciones como l’Amicale des femmes de Bank Of Africa, que donaron el diciembre pasado ropa, comida y juguetes para los niños del orfelinato. 

martes, 3 de marzo de 2015

Los niños perdidos de Nigeria

Rose Wakulu está agotada. Aún no tiene 25 años, se sienta en sobre una silla de madera en un aula abandonada de la escuela, amamantando a su sobrino de 28 días Ibrahim. Los hombres del terrorista Boko Haram mataron a su madre y al hermano gemelo del bebé el día que nacieron. A sus pies se sienta Moisés Luka de 5 años, el hijo de otra de las hermanas de Wakulu. Moisés juega con un montçon de botellas de plástico sucias, mientras la hija de Wakulu, Ladi de 2 años, va tras él. 


El pasado mes de diciembre, Boko Haram y sus hombres atacaron el pueblo de Wakulu, Lassa, en el vecino estado de Borno (Nigeria). La madre de Moisés fue asesinada en el exterior de la casa mientras el niño estaba dentro con su padre. Cuando el padre de Moisés salió para tratar de enterrar el cuerpo de su esposa, los terroristas también lo mataron. Moisés estaba todavía dentro de la casa.

Wakulu y Ladi se ocultaban entre los arbustos con un grupo de la gente que había escapado de la matanza. Wakulu consiguió llegar hasta la casa de su otra hermana, que permanecía en la vivienda ya que estaba en avanzado estado de gestación y apenas podía moverse. Wakulu encontró a su hermana en el suelo, rodeada de sangre y oyó el grito de los bebés. Los pequeños estaban en el suelo, uno de ellos había muerto, el otro gritaba. Wakalu enterró al pequeño fallecido y a su hermana y recogió al otro bebé al que llevó a la casa de su segunda hermana, también asesinada y donde encontró a Moisés. Con su hija Ladi, la joven huyó del escenario de muerte.

Con Ibrahim atado con una correa sobre su espalda, Wakulu, Moisés y Ladi avanzaron lentamente por los matorrales con docenas de aldeanos aterrorizados. Recorrieron pueblos a lo largo de casi 150 millas, hasta que después de 12 días, los cuatro alcanzaron la capital estatal, Yola.  "Cuando vi a los hombres de Boko Haram, vomité " dijo ella, hablando en la lengua Hausa. "Ellos llevaban uniformes del ejército nigeriano, pero también llevaban turbantes sobre sus cabezas, y así fue como me di cuenta de que ellos no eran soldados. " Wakulu, Ladi, Ibrahim y Moisés permanecen ahora en un campo de refugiados del gobierno estatal llamado Girei Un, donde conviven con más de 1.000 personas más.


Se trata de un campo provisional donde posteriormente los refugiados pasan a otro campo permanente. Por el momento nadie puede saber cuántos huérfanos han pasado ya por Girei Un. Pero lo que si está claro es que muchos menores sin padres han pasado por este lugar.

Jummai Josué, tiene 8 años menuda y curiosa, es uno de ellos. Ella está en el campo con su abuela. La madre de Jummai murió en el parto hace años. Su padre fue asesinado por Boko Haram tras varias semanas de combates cuando ellos invadieron su ciudad. Jummai y su abuela se ocultaron en los campos durante días. Por las mañanas, Jummai jugaba con semillas que se caen de los árboles y las hierbas secas. Una mañana, su abuela llegó hacia el final del pueblo y se encontró el cuerpo sin vida del padre de Jummai. 

Durante más de cinco años Boko Haram, que lucha para crear en Nigeria un estado de Sharia, ha cometido atrocidades a través de la región. Según Amnistía Internacional, al menos 2.000 personas han muerto tras el último ataque masivo registrado en enero en la ciudad noreste de Baga cerca del Lago Chad en Borno. El grupo armado ha ampliado sus ataques, al país vecino de Chad la semana pasada. 

Debido a la falta de acceso a áreas controladas por los terroristas e con los informes contradictorios de testigos y el gobierno nigeriano, nadie sabe cuanta gente ha muerto hasta ahora a manos de Boko Haram. El Alto comisionado de Naciones Unidas para Refugiados estima que más de 1.5 millones de personas han sido desplazados. Se desconoce cuántos de estos refugiados son niños cuyos padres están muertos o han desaparecido.
 " Esto es una tragedia para Nigeria " dijo el inspector de sanidad de comunidad Ahmed Ulenda. " Estos niños pierden a sus padres, y el presidente de Nigeria ni ha venido aquí para consolar a estos huérfanos. "

Ulenda ha tratado a numerosos huérfanos que habían caído enfermos durante un brote de sarampión reciente en Girei Un. Él mismo indica que la salud mental de estos niños no ha recibido casi ninguna atención. Él suspira y dice, "prestamos un asesoramiento psicosocial. Les damos una breve charla. Les decimos que deben olvidar todo. Les decimos que Dios los cuiadará".  El psicólogo Yola-basado Hasan Mubi está preocupado sobre el cuidado psicolíogico que reciben estos menores víctimas directas de los ataques de Boko Haram.

Él y un grupo de conferenciantes del Colegio Federal de Educación en Yola han colaborado para ofrecer estos servicios. Han comenzado a crear una base de datos de los menores que se encuentran solos en estos campos situados en el área Damare de Yola. Por ahora más de 6.000 personas desplazadas a causa de los atentados de Boko Haram, se han establecido aquí temporalmente convirtiendo el lugar en el campo más grande del estado.

Mubi estima que la campaña de violencia de Boko Haram ha dejado a casi medio millón de niños sin sus padres. En el campo Damare en Adamawa él dice que hay más de 500 menores solos y que es difícil de saber cuales se han quedado huérfanos y cuantos se han perdido de sus padres escapando de Boko Haram. En uno u otro caso, estos niños a menudo muestran signos de trauma, como el comportamiento agresivo y la inhabilidad de dormir.

" Ellos experimentan la tensión de estar en un nuevo entorno. Esto es una vida temporal. ¿Qué pasa después de esto? ". Hauwa Mariscal, de 11 años y su hermana Fatimatu de 13, duermen en un pequeño espacio cuadrado con otras docenas de personas. Once colchones de estampado floral están apilados sobre una litera de metal. Hauwa y Fatimatu son huérfanos. Ellos traían el agua cuando los miembros de Boko Haram asaltaron el pueblo con un convoy de motos. Los terroristas mataron a su padre. Su madre estaba ya muerta.

Hauwa está animado y ríe libremente. Fatimatu está tranquila y se muestra introvertida. Su hermana es su único amigo que tiene en el campo. Ella dice que ella es demasiado tímida para hacer nuevos amigos. Fatimatu a menudo tiene ganas de vagar sola, pero es difícil en un campo atestado. Ella dice que nadie le pregunta como sesiente. Los especialistas creen que si estos niños no reciben la atención y el cuidado psicológico necesario, podrían suponer más tarde un problema para la sociedad.

Esta situación se compara con los menores que vivieron traumas psicológicos durante el genocidio de 1994 en Ruanda, dtras presenciar asesinatos similares violentos. "Es probable que los próximos 20 a 30 años, veamos comportamientos violentos de estos niños que serán adultos".

Fuente: Aljazeera

lunes, 9 de febrero de 2015

El ébola dejó unos 16.600 niños huérfanos en los tres países más afectados

Unicef indicó que en África, 16.600 quedaron huérfanos debido al virus del ébola, de los cuales 9.234 niños perdieron a uno de sus padres, 3.584 a padre y madre, y 3.782 a la persona -distinta de sus progenitores- que se ocupaba de ellos en los tres países más afectados por la epidemia, Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona.

Esto agrava una situación que ya era difícil en estas naciones, donde antes del brote ya había 1,3 millones de huérfanos por otras circunstancias y 3,2 millones vivían con personas diferentes a sus familias biológicas.


Como punto positivo, el asesor en cuestiones de protección de la Oficina Regional de Unicef en África central y occidental, Andy Brooks, rescató que se observa una mejora con respecto al estigma y discriminación que sufrían los niños que habían estado en contacto con enfermos de ébola.

Según Unicef, a partir del momento en que se han superado los miedos y prejuicios iniciales con respecto al ébola, los parientes mostraron un fuerte apoyo, ofrecido cuidados y protección a los niños que perdieron a sus padres.

Cerca de 50.000 familias que recibieron a niños que quedaron sin padres reciben ayuda material y unos 1.640 menores reciben asistencia financiera, además del apoyo psicológico que les presta Unicef para recuperarse del sufrimiento padecido.

Más de 22.000 personas fueron infectadas por el virus del ébola, que provocó cerca de 9.000 muertos en África occidental, según el último parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Fuente: ARG Noticias

viernes, 26 de septiembre de 2014

Salesianos acogen en Sierra Leona a niños huérfanos a causa del ébola

La comunidad salesiana de Freetown (Sierra Leona), abrió un centro para acoger a los niños huérfanos a causa del virus ébola -a pedido del gobierno africano-, hecho que ha sido agradecido por el rector mayor de los Salesianos, P. Ángel Fernández, pues los misioneros están atendiendo a los enfermos “como lo habría hecho Don Bosco”.

El rector manifestó estas palabras durante una comunicación vía Skype con el P. José Ubaldino Andrade, director del centro de acogida, a quien transmitió la cercanía de toda la Congregación Salesiana. “Una cercanía que no depende sólo de la curiosidad o de la admiración hacia los que cumplen actos heroicos, sino que está motivada por el hecho de que ellos representan la cara y las manos de la Congregación en esa zona”, afirmó el P. Fernández.

"Están haciendo lo que Don Bosco mismo habría hecho. Gracias por estar allí y ayudar a los jóvenes que lo necesitan", añadió.

En ese sentido, se informó que se continúa apoyando a los misioneros con medios económicos y a través de la oración y el apoyo moral. Asimismo, les recomendó cuidarse también a sí mismos, ya que de su bienestar depende un mejor servicio a los más necesitados, especialmente en esta nueva obra encargada a los Salesianos por el gobierno de Sierra Leona.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), informó que en lo que va de la emergencia, han muerto unas 2.400 personas en Guinea, Liberia y Sierra Leona. Asimismo, de los más de 300 trabajadores sanitarios que se han contagiado, casi la mitad ha muerto.

Fiuente: ACIPRENSA

domingo, 21 de septiembre de 2014

UNICEF alerta del aumento de huérfanos en Liberia a causa del ébola

Unicef alertó este viernes de que el 20% de los niños liberianos menores de dos años ha perdido a sus padres como consecuencia del brote del virus ébola que afecta a África Occidental desde el pasado marzo. Muchos de ellos están solos, vagando por las calles, sin refugio adecuado y sin cuidados médicos ni nutricionales.


«En la última década, Liberia ha pasado de ser un país atrapado en un conflicto devastador a un país que celebra ser el que más ha reducido la mortalidad infantil en toda África. Ahora, el ébola amenaza con echar por tierra todos esos logros obtenidos», explicó Sheldon Yett, representante de Unicef en Liberia.

Unicef alerta que los niños, además, se ven especialmente afectados por ladeficiente atención sanitaria en los países afectados por el ébola. El impacto del virus en los sistemas y servicios de salud ya débiles está siendo demoledor.

El organismo denuncia que casi todas las instalaciones sanitarias están cerradas o funcionan parcialmente. Los niños no están siendo tratados contra enfermedades comunes en la infancia (malaria, neumonía, diarrea y desnutrición aguda grave).

La educación de los niños y las niñas también se está viendo muy afectada por la respuesta ante el ébola. En Liberia y Sierra Leona, más de 3,5 millones de niños no pueden volver a la escuela hasta nuevo aviso.

Debido a que las escuelas de primaria y secundaria permanecen cerradas, una situación que afecta a más de 1,5 millones de niños, Unicef está trabajando con las autoridades educativas de Liberia y otras organizaciones para asegurar que todos los niños continúen su educación formal aunque no puedan asistir al colegio.

La Organización Mundial de la Salud, hizo balance del brote de ébola en África Occidental. Según la OMS, se han detectado 4.269 casos de personas infectadas y 2.288 muertes en África Occidental (Sierra Leona, Liberia, Guinea, Nigeria y Senegal).

jueves, 4 de septiembre de 2014

Huérfanos congoleños en el limbo de las adopciones


Cientos de huérfanos en Congo son esperados por familias adoptivas norteamericanas después de que el gobierno de la R.D. Congo decidiera paralizar todos los procesos adoptivos, incluso aquellas que ya habían sido aprobadas.


Aproximadamente 350 huérfanos legalmente adoptados por familias americanas, y cuyos procesos han sido aprobados por el gobierno estadounidense como por los tribunales congoleses, se encuentran a la espera en orfanatos y casas de acogida desde que el pasado mes de septiembre un decreto niega los visados de salida para los niños adoptados en el país. 

Aunque la Inmigración congoleña y la oficina de Emigración citaran el tráfico humano como la base para esta decisión, esto ha provocado que tanto niños como padres continuen separados. Uno de estos casos es el de Sherri Smetana, de Austin, Texas, que se encuentra en proceso de adopción de Henry de 16 meses, un bebé que forma parte de su familia desde enero de este año.  "Lo único que necesitamos es un visado de salida". 

Smetana viajará a África en las próximas semanas y tiene la intención de quedarse allí hasta que permitan la pequeño Henry viajar a EE UU con ella. Ella espera que al menos pueda conseguir una excepción para poder salir con el pequeño Henry. " Estoy preparada para quedarme durante mucho tiempo. Tengo que asegurarme que él es bien, " dijo Smetana, añadiendo que su marido se quedará en casa para cuidar de sus dos hijos biológicos, gemelos Lirio y Sophie. " Esto se ha prolongado demasiado tiempo. Ha sido muy difícil. Hemos estado sobre una montaña rusa emocional de la cual no podemos bajar. "

La R.D. Congo no ha firmado el Convenio de La Haya la Convención sobre la Protección de Niños y Cooperación en el Respeto de Adopción Internacional, un acuerdo para establecer salvaguardas para asegurar que las adopciones respetan los intereses de los niños.

A principios de este mes, el Ministro de Asuntos Exteriores John Kerry mantuvo un encuentro con el presidente de la República Democrática del Congo Joseph Kabila para tratar de levantar la suspensión de permisos de salida para niños congoleños adoptados.



" Kerry ha mostrado la preocupación y el interés por los niños y las familias afectadas por la suspensión, e impulsó que permitan a niños cuyas adopciones han finalizado en los tribunales congoleños, obtener permisos de salida y que puedan unirse con sus familias adoptivas en los Estados Unidos, " dijo una declaración de la oficina del departamento de Adopción Internacional de Estados Unidos. Pero durante el encuentro Kabila no hizo ninguna promesa y tan sólo señaló a Kerry que el proceso de adopción tiene que ser reformado. "El Departamento de Estado lamenta profundamente que las familias tengan que enfrentarse a una espera indefinida para obtener los permisos de salida. Seguiremos insistiendo ante el gobierno congoleño y manifestando nuestra preocupación sobre las adopciones internacionales", dice el comunicado.

El pasado mes de abril, el Ministerio de Asuntos Exteriores estadounidense invitó a una delegación congoleña a viajar a EE UU para ver los hogares donde vivirán los menores adoptados, pero en el último momento la delegación africana suspendió el viaje sin dar ninguna explicación. 

Varias familias en la misma situación han señalado que las agencias de adopción ya aseguraron hace meses que la paralización de los visados se levantaria pronto. El gobierno congoleño podría reunirse el próximo 15 de septiembre para debatir el tema, y ya ha adelantado que se estudia modificar la ley de adopción y que la prohibición de visados de salida será levantada. Mientras las familias norteamericanas afectadas se muestran excépticas..

" Lo creeré cuando lo vea" dice Heather Long resisdente en Indianapolis y cuya familia ha adoptado a Harper de 2 años de edad, consiguiendo el visado de salida justo unos días antes de que se impusiera la prohibición. Actualmente la familia trata de finalizar la adopción del hermano de Harper y reunir a los dos pequeños en Estados Unidos. "Es frustrante tener la parte del corazón de su familia del otro lado del océano" comentó Heather que aseguró que "esta situación es más una cuestión política que cualquier otra cosa, y nuestros niños son las víctimas".

Michelle Martin, de 41 años, trata de finalizar la adopción de sus dos niños adoptados, uno con necesidades médicas. Didi Ruth de 5 años, fue abandonada ante una minusvalía que padece en uno de sus brazos. "La situación en la que se encuentra la niña es como una cadena perpetua para ella", señala Martín. 

Muchos de los niños sufren de enfermedades como el VIH o la malaria, así como desnutrición o deshidratación. "Tenemos niños que se están muriendo" dijo Kelly Dempsey,consejero de Both Ends Burning un despacho de abogados especializado en procesos de adopción. "Los niños se encuentran en peligro debido a las condiciones de vida y la falta de asistencia médica".

Por ahora las familias americanas solo tienen la opción de esperar y la esperanza de que pronto estarán junto a sus pequeños. "Espero que todo esto termine bien aunque todo se mueve muy lentamente. Los niños ya son ciudadanos norteamericanos. Ellos son inocentes y son víctimas de un tema sobre todo político", señala Emily Wilson, de 35 años y madre adoptiva de Lyla, una niña de entre 5 y 7 años de edad y afectada también por la paralización de los visados. 

Fuente: Fox News

sábado, 30 de agosto de 2014

Los huérfanos de la epidemia

A Hawaiu le gusta bailar. Basta con que su abuela Mami Kamara, de 55 años, entone las primeras sílabas de una canción para que la pequeña, de solo tres, empiece a mover los brazos al ritmo de la música. A su hermano Amadu, de cuatro, lo que le gusta es correr de un lado para otro. También hace el gesto de golpear un balón, pero en Kula, en la localidad sierraleonesa de Kailahun, no se ven muchas pelotas a las que dar patadas. Ni pelotas, ni muñecas, ni cochecitos. “A veces me preguntan por sus padres y yo les digo que se han ido, que ya no van a volver. Si están tristes les doy galletas, no tengo otra cosa”, asegura la abuela. Son los huérfanos del ébola, niños que han perdido a sus padres y que están siendo acogidos por familiares o vecinos que se atreven a romper el estigma que pesa sobre esta enfermedad. Huérfanos, pero no abandonados del todo.


Estamos en el epicentro de ese terremoto llamado ébola. Solo en Kailahun y Kenema 659 personas se han contagiado del virus (747 en toda Sierra Leona). Debido a su forma de transmisión a través del contacto estrecho, la enfermedad está diezmando a familias enteras. Al menos un centenar de niños en esas dos provincias han perdido a sus padres, según las cifras de Unicef. “Algunos de ellos han tenido que salir de sus comunidades y ser acogidos en otros pueblos”, dice Roeland Mosnach, representante de Unicef en Sierra Leona.

 “Tenemos evidencias de que el ébola está rompiendo las estructuras tradicionales de acogida y apoyo mutuo, sobre todo a causa del miedo y el estigma, aunque tengo la sensación de que es algo temporal, de que una vez pase este periodo de confusión todo volverá a su sitio”, añade.

Kula es apenas un puñado de casas, unas de barro, otras de cemento, que se asoma tímidamente a la pista de tierra por la que pasan a diario los vehículos de las ONG con todos esos blancos a bordo que vienen y van. Allí, Hawaiu y Amadu han encontrado un nuevo hogar provisional. Sus padres, el granjero Amara Aliu, de 45 años, y su esposa Mata, de 32, cayeron enfermos hace cosa de dos meses y fallecieron poco después en el centro de aislamiento de Kailahun. Los niños, sin embargo, no. Ellos estaban bien. Mami Kamara, que vende bolsitas de azúcar, cubitos de concentrado para caldo y otras especias a la entrada de su casa para obtener unos pocos leones, la moneda local, que le permitan seguir adelante, se ha hecho cargo de sus nietos.

“Es lo normal, no tenían a donde ir”, dice. Amadu y Hawaiu también pasaron por el centro de aislamiento de ébola, donde les hicieron las pruebas, que dieron negativo. Después, llegaron a Kula. “Los primeros días, la gente no quería venir a comprarme mis cebollas y pimientos. Tenían miedo, pero ahora todo va volviendo a la normalidad. Han comprendido que no hay peligro”, dice la abuela. Los pequeños tienen otra hermana llamada Massah, de 15 años, pero ella ha quedado a cargo de su abuelo en otro pueblo. "Es una adolescente y está en una edad problemática; es mejor que esté con el abuelo", remata Mami con sabiduría.


“La mejor solución es que los niños permanezcan en sus comunidades, que sea su familia extensa o incluso sus vecinos quienes se hagan cargo”, explica Mosnach. “Pero hay de todo. Algunos niños que han pasado por el hospital están siendo rechazados y para eso contamos con pequeños hogares maternales que estamos apoyando”, apostilla. En una localidad vecina, el presidente de la comunidad rural ha decidido acoger a los menores que se han quedado huérfanos hasta que algún miembro de sus familias decida hacerse cargo de ellos. “Es cuestión de tiempo que vuelvan a aceptarlos”, insiste Mosnach.

Pero algunos no tienen ese tiempo. En el centro de aislamiento para enfermos de ébola de Kailahun se ha producido un feliz encuentro. Bendu Cheriff tiene sólo tres años. Su madre murió hace unos días, pero ella está mejorando. Sin embargo, le cuesta sonreír. Hawa Idressa tiene 19 y afuera le espera su bebé de solo 12 meses. Bendu necesitaba una madre y Hawa echaba de menos a su hija. De momento, mientras aguardan por el día de su salida y cruzan los dedos para no recaer, ambas están juntas. Hawa cuida de Bentu. “Aquí dentro soy su madre, me daba mucha pena esta niña. Vigilo que coma bien, juego con ella, la cambio. Echo mucho de menos a mi niña y cuidando a Bentu llevo mejor estar aislada aquí dentro, se hace todo más fácil”, explica.

Los niños suponen la parte más vulnerable de la sociedad y la epidemia de ébola les está afectando de manera especial. No es solo que el 21% de los afectados tenga menos de 18 años, sino que el desmoronamiento de unidades familiares enteras con el fallecimiento de cuatro, seis o 10 de sus miembros, unido al estigma al que luego son sometidos, está generando una mayor desprotección de los más pequeños. Sierra Leona ya tenía antes del ébola el índice de mortalidad infantil más alto del mundo: el 17,2% de los niños mueren antes de cumplir los cinco años, pero ahora este porcentaje va a incrementarse aún más.


“Y no solo por el ébola”, recalca el representante de Unicef en el país. “Las principales causas de muerte de los niños aquí son la malaria, la neumonía y las diarreas y estamos viendo hospitales vacíos, como el de Kenema, porque la gente tiene miedo de llevar a sus hijos al médico. Estamos seguros de que tendremos un fuerte incremento de la mortalidad infantil por causas distintas del ébola. Este es el mayor impacto. En los últimos dos años estábamos consiguiendo bajar las cifras, pero ahora luchamos para que no suban mucho. Es frustrante”.

Otro aspecto a tener en cuenta es la educación. Sierra Leona ha suspendido las clases de manera indefinida hasta que pase la epidemia. “Las aulas no son solo el lugar donde reciben una educación; se trata de un sitio seguro y de protección. Ahora, y durante meses, los niños estarán en sus comunidades y, ante la situación económica que están viviendo, con subida de precios y dificultades, serán puestos a trabajar, convirtiéndose en objeto de explotación infantil. Su vulnerabilidad será mayor”, remata Mosnach.

FUENTE: EL PAIS
TEXTO:  

domingo, 24 de agosto de 2014

Mamá Jane, madre de 125 niños huérfanos junto a la ONG 'Aztívate'

Una colaboradora de la ONG 'Aztívate' nos ha mostrado cómo viven 125 huérfanos en Sinai, unos de los barrios más pobres de Nairobi (Kenia), y cuál es su alimentación.

Colaboran con Mamá Jane, la fundadora de esta iniciativa y que lleva más de diez años acogiendo a niños. Una de las dietas más típicas que consumen dos veces por semana son judías con maíz.






Fuente: Cuatro

jueves, 14 de agosto de 2014

Golpean brutalmente a niños huérfanos en Egipto

 Indignación mundial generó la difusión de un video en el que se observa al director de un orfanato de El Cairo golpear despiadadamente a niños de entre 4 y 7 años de edad. En el video, que escandalizó a las redes sociales alrededor del mundo, se ve al director del orfanato, Osama Mohamed Othman, golpear con palos y dar patadas a los niños.

En las imágenes se observa que el sujeto tiene formados a varios niños y niñas a quienes va golpeando uno por uno, les pega en las manos y en los glúteos con una vara, y a otros también los patea.
El video fue grabado hace 2 meses por la exesposa del director del orfanato y fue difundido este domingo.

“Tenía la costumbre de golpear a los niños, es por eso que lo filmé y subí el video a internet, para desenmascararlo”, declaró la mujer a la prensa egipcia.

El video provocó una oleada de enojo e indignación en Egipto y el mundo, que ya derivó en el arresto del agresor, quien será acusado de tortura contra 13 niños del orfanato; sin embargo, la pena máxima que podría alcanzar sería de 3 años de cárcel.

De acuerdo a la Fiscalía egipcia, los niños narraron que el director del orfanato les pegaba cuando veían televisión sin su permiso. El sujeto dijo que golpeó a los niños porque les quería dar “una lección”, ya que temía por sus vidas cuando utilizaban aparatos eléctricos.

Tras difundirse el brutal video, los niños fueron trasladados a otro orfanato, donde se encuentran a salvo.

Fuente: El Mañana

miércoles, 30 de julio de 2014

Huérfanos de Ruanda con futuro incierto

Todos los días, Deborah, de 14 años, se despierta en un orfanato, donde vive y desde el que va a la escuela y vuelve. No importa cuándo ni por cuánto tiempo se vaya, siempre regresará al centro, ubicado én esta capital de Ruanda.

“Aquí es donde vivo, este es mi hogar”, confirmó la adolescente, sentada en un banco de madera junto a otros niños y niñas del orfanato Centro Memorial de Gisimba, donde había estado coloreando muy concentrada el nacimiento de una familia conocida: María, José y Jesús.

Deborah vivió con sus padres solo tres años, hasta que murió su madre. Su padre falleció dos años después. Ambos a causa del SIDA. Sus cuatro hermanas y hermanos también viven en el orfanato, ubicado en el barrio capitalino de Nyamirambo.

Peter Gisimba y su esposa Dancilla fundaron el orfanato, que comenzó a aceptar niños y niñas que quedaron huérfanos por distintas circunstancias en los años 80. La pareja murió a fines de esa década, y la institución cambió a su nombre actual en 1990, cuando vivían allí unos 50 menores, su máxima capacidad.

"Décadas de investigaciones muestran que los orfanatos no pueden ofrecer la asistencia que necesitan los niños para desarrollarse en todo su potencial, lleva a trastornos de apego y genera retrasos en el desarrollo que pueden ser físicos, intelectuales, comunicacionales, sociales y emocionales”: Annet Birungi, consultora en comunicaciones.

La situación se mantuvo hasta 1994, cuando ocurrió el genocidio, y unas 700 personas se alojaron allí. “La gente dormía en los dormitorios, afuera, en todos los lados mientras estuvieran juntas”, recordó Elie Munezero.

Se estima que entre 800.000 y un millón de tutsis y hutus moderados fueron asesinados en una masacre que duró 100 días y que se inició tras la muerte de los entonces presidentes de Ruanda, Juvénal Habyarimana, y de Burundi, Cyprien Ntaryamira, cuando el 6 de abril de 1994 el avión donde viajaban fue derribado por un misil cerca de Kigali, para impedir que firmaran un acuerdo de paz.

En la actualidad, unos 125 jóvenes viven en el orfanato. “Todas las generaciones”, explicó Munezero, de 50 años. “Bebés, niños pequeños, adolescentes y adultos jóvenes”, detalló. El más pequeño tiene dos años y los dos mayores, 30. Alrededor de 40 por ciento tiene menos de 16 años.

Deborah y sus hermanos son algunos de los 2.171 menores que se estiman viven en los 29 orfanatos en este país de África oriental, indicó Annet Birungi, consultora en comunicaciones de la Comisión Nacional para la Infancia y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

Nueve años en un orfanato, como es el caso de Deborah, no sorprende a Birungi, quien mencionó los alarmantes resultados de la Encuesta Nacional sobre la Atención Institucional, realizada por el Ministerio de Género y Promoción de la Familia (Migeprof, en inglés) entre 2011 y 2012, y organizaciones como Hopes and Homes for Children (HHC). El estudio reveló que 13,6 por ciento de las niños y los niñas acogidos en instituciones hace más de 15 años que viven allí.

Vivir en una institución asistencial puede dejarles secuelas de por vida. Los más vulnerables son los de cero a tres años. “Décadas de investigaciones muestran que los orfanatos no pueden ofrecer la asistencia que necesitan los niños para desarrollarse en todo su potencial, lleva a trastornos de apego y genera retrasos en el desarrollo que pueden ser físicos, intelectuales, comunicacionales, sociales y emocionales”, explicó Birungi.


Además, apuntó, en esas instituciones existe “abuso, negligencia, violencia física y sexual, aislamiento y marginación son comunes”.

Antes de la época colonial, existía la cultura de tratar “a cada niño como propio”, indicó. “Los menores eran de la comunidad y cuando una madre moría, era responsabilidad de las tías y los abuelos y amigos de la familia hacerse cargo de los huérfanos”, abundó Birungi.

Se estima que la masacre de 1994 dejó por lo menos un millón de niños y niñas sin madres. Durante y después del genocidio, las mujeres se hicieron cargo de forma informal de niños del grupo étnico contrario. En ese momento, se las alentó a ser “malayika mulinzi” (ángel guardián); operaron sistemas de “parentesco y de asistencia de cuidado tutelar”, aunque fuera de forma informal.

Entonces surgieron la mayoría de los orfanatos que existen en la actualidad, pero la mayoría carece de planes de egreso para quienes alcanzan la edad prevista.
Además, la idea de que es mejor que niñas y niños estén institucionalizados en vez de con familias sustitutas deriva en que se los deje en los orfanatos. Si bien es verdad que algunos de los centros ofrecen refugio, alimentos, vestimenta, salud y educación, también es cierto que no pueden ofrecer el amor de una familia.

Actualmente, no hay luz ni agua en Gisimba. Ambos servicios fueron cortados debido a facturas sin pagar, reveló Munezero. “Nada funciona”, añadió con desesperación. Uno de los grandes problemas de los menores institucionalizados es que puede haber algunos que tenga algún familiar vivo. “Puede seguir llamándole huérfano, pero no lo es”, reconoció Munezero.

El Foro de Políticas Infantiles de África, una organización independiente sin fines de lucro indicó que la mayoría de los llamados “huérfanos” que adoptan los extranjeros en África, tienen por lo menos uno de sus padres vivo.

ADOPCIONES

Ruanda suspendió en agosto de 2010, de forma temporal, la adopción internacional para que el país trabaje en la implementación de la Convención de La Haya sobre la Protección de Menores y la Cooperación en materia de Adopción Internacional, de 1993, que llama a los estados a considerar soluciones nacionales antes que la adopción internacional.

Burungi señaló que el gobierno quiere revivir la cultura de “tratar a cada niño como propio”. La Comisión Nacional para la Infancia trabaja con la organización HHC para reintegrar a los residentes de Gisimba con su familia. Un equipo psicosocial capacitado por la Comisión está en las últimas etapas de la reintegración.

Gisimba se transformará en una escuela primaria para los niños y las niñas de la zona, según Birungi. El 10 de julio, HHC anunció que ya se mudaron los primeros cinco niños de Home of Hope, otra institución de asistencia de Kigali.

La directora de HHC en Ruanda, Claudine Nyinawagaga, dijo que había numerosos servicios de atención alternativa disponibles para los niños del país, incluso “atención familiar”, que es cuando un joven queda a cargo de una familia extendida, vecinos o amigos.

Pero el proceso nacional de adopción todavía está por implementarse completamente, y desde que el HCC comenzó el cierre de la primera institución de Ruanda, un solo niño lo completó. Las pautas redactadas por la Comisión el trámite nacional e internacional esperan la aprobación del gabinete ruandés.

Por ahora, Deborah sigue bajo tutela institucional. “Me gusta cantar y la batería”, respondió al ser consultada por las actividades que le gusta realizar en su tiempo libre. “Tenemos un pequeño coro en el que participo”, indicó.

A pesar de las dificultades, es ambiciosa y se proyecta hacia el futuro “para trabajar en la industria y hacer jugo de fruta y yogur”, añadió.

TEXTO: Amy Fallon
FUENTE: IPS

domingo, 9 de marzo de 2014

La Ciudad de los Niños de Bamako

El primer gran sueño cumplido por la Fundación Kanoute fue la inauguración de Sakina, la denominada Ciudad de los Niños, afincada a las afueras de Bamako en Mali para asistir a pequeños sin familia.

El proyecto empezó con una veintena de huérfanos y, con los plazos adecuados, se pretende dar una formación plena a más de un centenar de niños. "Ya tenemos a casi 60 niños alojados. Teníamos guardería y en un par de meses se acabará la escuela. Va dando sus pasos. Siguen los niños que ingresaron cuando la inauguramos (marzo de 2011) y su formación va muy bien. Ver cómo evolucionan es interesantísimo. En dos o tres semanas volveré a Bamako para comprobarlo de primera mano", relata Kanoute con un brillo especial en los ojos.  

Afortunadamente, ha amainado la complicadísima situación política que padeció Malí hace unos meses por la revuelta tuareg del norte, alentada por las facciones yihadistas. "Estoy en contacto con mi gente de allí y me comentan que ahora hay más estabilidad. De todas formas, la inestabilidad real se centraba en la mitad norte del país, que además es enorme. El Ejército salió a las calles de Bamako, pero el peligro estaba en el norte. Hasta que no se solucione la situación al cien por cien siempre hay riesgo, pero ahora hay más estabilidad".


Sakina reúne varios servicios e instalaciones destinados a las necesidades de los niños huérfanos y desfavorecidos. El proyecto consiste en una escuela, un centro de formación profesional, un centro de salud, un pequeño edificio para administración e instalaciones para el ocio y deporte; además los niños residirán en diez casas junto a madres de acogida, dándoles así un entorno familiar adecuado. Todas estas instalaciones estarán abiertas también a los niños de zonas vecinas para contribuir a integrarlos en la sociedad en que viven.

domingo, 9 de febrero de 2014

Cuatro orfanatos y dos orfelinatos estatales para los menores desfavorecidos de Costa de Marfil

El número de huérfanos o menores abandonados en Costa de Marfil a raíz de los últimos conflictos armados que ha atravesado el país en la última década es dificil de saber actualmente. Hoy en día el gobierno marfileño a través del Ministerio de la Solidaridad, la Familia, la Mujer y el Menor encabezado por la ministra Anne Desirèe Ouloto, es responsable de cuatro centro públicos que a pesar de ser considerados orfanatos, albergan a un elevado número de menores que no son realmente huérfanos y cuyos padres no han renunciado a su tutela legal, simplemente los han dejado a cargo del centro al no disponer de los medios suficientes para mantenerlos.
Orfanato de Yopougon
Los centros denominados "pouponnieres" se ubican en Abidjan, Dabou y Bouake. En la ciudad de Abidjan se encuentran las pouponnieres de Yopougon y Adjamé situadas en dos de los barrios más necesitados de la capital administrativa del país. Ambos centros albergan a menores en su mayoría de 0 a 6 años de edad, aunque también hay algunos niños de otras edades, e incluso menores discapacitados de mayor edad.

La pouponniere de Yopougón, que abrió sus puertas en el año 1978, acoge a niños huérfanos, a hijos de madres toxicómanas, hijos de mujeres encarceladas o de mujeres enfermas psíquicas. Actualmente acoge a 70 menores de los que 30 padecen alguna minusvalía psíquica o física.

A 40 kilómetros de Abidjan y en una pequeña localidad se encuentra la pouponniere de Dabou, que también depende del ministerio y que está en funcionamiento desde el año 1950. En este centro, con capacidad para 70 menores, también residen desde bebés hasta niños de 6 años.

El cuarto y último centro estatal se encuentra en la localidad de Bouaké a 400 kilómetros al norte de Abidjan y en una de las zonas más conflictivas del país durante los enfrentamientos armados. Este centro abrió sus puertas en 1974, con una capacidad para 50 menores y es de los cuatro el que alberga al mayor número de niños con discapacidades.

Todos los centros se sostienen gracias a las partidas presupuestarias destinadas cada año por el ministerio y a las donaciones privadas o de instituciones y Ong's que desinteresadamente colaboran en la compra de víveres o material. 

Niños de más de 6 años:

Orfelinato de Niños de Bingerville
Además de estos cuatro orfanatos públicos existen otros dos centros de acogida de menores de más de 6 años uno situado en la localidad de Bingerville a 13 kilómetros de Abidjan, y otro en Grand Bassám a 30 kilómetros de la capital. 

El orfelinato de Bingerville abrió sus puertas en 1953 y se sitúa en el inmueble que anteriormente fue utilizado como el Palacio Gubernamental. Este centro alberga exclusivamente a niños varones huérfanos, de entre 6 y 15 años, total o parcialmente, cuyos padres no son capaces de cuidar a sus hijos por cuestiones económicas o por padecer alguna enfermedad de carácter psicológica. El Estado de Costa de Marfil se encarga del mantemiento del este centro pero aún así necesita de donativos y aportaciones privadas para su correcto funcionamiento y disponer de los medios necesarios. Los menores viven en este orfelinato y sólo en vacaciones dejan el centro para vivir unos días "en familia" con algún familiar.

La degradación de las instalaciones y la falta de conservación de este centro hacen necesaria una inversión importante para llevar a cabo obras de reforma y mejora del orfelinato, que actualmente acoge a 198 menores.
Orfelinato de Niñas de Grand Bassam
El estado también cuenta con otro Orfelinato de Grand Bassam destinado a acoger exclusivamente a niñas. Algunas de las menores que residen en el centro llegan desde el orfanato de Yopougón una vez que cumplen los 6 años. Las 140 niñas que alberga el orfelinato tienen entre 6 y 14 años y además de cursar estudios primarios y secundarios, las mayores estudian diversas especialidades de formación profesional para poder tener una oportunidad de reinserción laboral en el futuro.

Situado en el antiguo barrio residencial de Grand Bassam, el edificio que acoge el centro se encuentra en muy malas condiciones de conservación.

martes, 4 de febrero de 2014

Enseñando a escalar a los huérfanos de Kenia

 José Miguel Rubio dedicará el mes de febrero a construir un rocódromo en el que enseñar a escalar a 250 niños. Nada extraño si se tiene cuenta que es el fundador de la Escuela de Escalada del Club Deportivo Chango Móstoles. José Miguel se va a África el 4 de febrero y acaba de salir de ponerse las vacunas exigidas para viajar a ese continente. La peculiaridad que tiene este proyecto es que se va a desarrollar en el orfanato que la ONG Anidan tiene en la localidad keniata de Lamu.

"Todo empezó cuando Ricardo Rey, un voluntario y enfermero de Anidan, nos envió un correo electrónico pidiendo que colaboráramos con ellos. Le llamé y me empecé a interesar por el proyecto, hasta que decidí ir yo mismo a montar el rocódromo", relata. A pesar de que va él sólo, no duda en señalar que en el proyecto está involucrada toda la escuela.

INDEPENDENCIA

Sin embargo, para él no es suficiente ir allí, hacer la instalación y volver a España. "La intención es poder crear una escuela que pueda subsistir sin nuestra ayuda en el futuro", señala José Miguel, que añade que su idea es "formar a los chavales más jóvenes, los que tienen 16 ó 17 años, para que sean ellos los monitores que enseñen a los más pequeños a escalar".
La voluntad de "independencia" no acaba ahí. El objetivo es que "necesiten lo menos posible de esta parte de Europa". "El muro que servirá de base a la instalación lo han construido ellos mismos y la idea es que la mayor parte de los materiales los podamos conseguir allí", explica José Miguel, que reconoce que él se llevará "algunas presas que nos han cedido empresas colaboradoras y 'pies de gato' y arneses que hemos recolectado por aquí".

INTELIGENCIA EMOCIONAL

La función del rocódromo y de la futura escuela no es sólo que los niños conozcan y practiquen un deporte nuevo. "Existen estudios que aseguran que la escalada ayuda a los niños a desarrollar su inteligencia emocional, por ser un deporte en el que hay que superar los miedos y afrontar cada vez un reto más complicado", cuenta el fundador de la Escuela de Escalada Chango.

Respecto a lo que se va a encontrar en Kenia, José Miguel está expectante. "En cuanto llegue lo primero es mirar y aprender. Tenemos que saber cómo están los niños, cuáles son sus horarios y qué tiempo pueden dedicarle al día a la escalada. Una vez que tengamos toda la información, será el momento de hacer una planificación y ver cómo nos organizamos para poner en marcha todo el proyecto", relata. Sobre lo que no tiene ninguna duda es sobre la disposición de los chicos. "Los niños son niños en todas partes, pero creo que con los de allí lo vamos a tener un poco más fácil que con los de aquí, ya que sus circunstancias vitales hacen que agradezcan mucho más que vayamos a ayudarles y a hacer algo por el bien de su comunidad", concluye.

Fuente: Gente
Texto: Jaime Domínguez

viernes, 17 de enero de 2014

Con hambre y enfermedades, así viven niños huérfanos del conflicto en Sudán

Los Huérfanos de Sudán




miércoles, 4 de diciembre de 2013

El destino de los huérfanos de Níger

Una reveladora estadística aparecida en el informe «Estado de los niños del mundo» que anualmente publica la UNICEF pone de manifiesto que en Níger hay 970 000 huérfanos en una población total de unos 17 millones de personas. Esos niños, que han perdido a uno de sus padres o a ambos, se enfrentan a una vida difícil: la escolarización es escasa y muchos se ven obligados a trabajar a una edad muy temprana para sobrevivir ellos mismos y mantener a otros hermanos.

El vídeo siguiente, producido por la UNICEF, cuenta la historia de una niña nigerina de 15 años que de pequeña buscó trabajo como vendedora ambulante, y mientra ejercía su labor recibió proposiciones indecentes de hombres mayores. Después, con 12 años, se colocó como empleada doméstica, pero terminó dejando la casa por el trato abusivo que le dispensaba la familia.



Las desgarradoras historias de estos huérfanos conmueven a muchos nigerinos, incluyendo a una de las nuevas blogueras de Mapping for Niger, el proyecto becado por Rising Voices, que decidió tratar este tema. Fatiman escribe en el blog Mapping for Niger: «Ser huérfano en Níger es un problema muy grave, y una situación que me afecta de cerca, ya que vivo rodeada de huérfanos».

Después resume algunos de los problemas a los que los huérfanos deben enfrentarse sin tener una figura paterna en su vida.

Desgraciadamente, compruebo que un huérfano, sea cual sea la sociedad, vive con serios problemas de diverso orden. Sobre todo en el ámbito de la educación, pues al no haber disfrutado del amor de los padres, se encuentra sin modelo, sin patrón o guía que garantice su futuro y sus perspectivas.

Por otra parte, hay que recordar que la familia constituye el primer medio en el que los niños se desarrollan. La sociedad va en segundo lugar. Además, la sociedad es insensible a la situación de los huérfanos, o lo que es peor, los utiliza para otros fines.

En este ámbito, los niños huérfanos se ven abocados a fenómenos sociales como el crimen organizado, la delincuencia juvenil, los trabajos forzados, la moderna esclavitud. Es así como los niños procedentes de medios desfavorables son los más afectados, al no tener ningún ingreso en este mundo materialista y capitalista.

Las organizaciones religiosas desempeñan un papel fundamental a la hora de proporcionar alivio y cuidados a los huérfanos nigerinos. Organizaciones tanto musulmanas como católicas ayudan a construir instalaciones donde los huérfanos reciben alojamiento y alimento. Alther ha fotografiado uno de estos orfanatos construido por una organización de origen catarí, situado cerca de su casa.


En definitiva, hay que señalar que un huérfano, al quedar abandonado a su suerte, está expuesto a problemas muy serios. Aún así, el apoyo del estado deja mucho que desear en este sentido, por más que la situación de los huérfanos toque lo más profundo de nuestra humanidad. ¿Cómo nos puede dejar indiferentes la situación que viven los huérfanos del mundo?

Fuente: Global Voices
Texto: Eduardo Avila

viernes, 16 de agosto de 2013

Cien menores mozambiqueños desalojados en condiciones precarias de varios orfanatos

 El Tribunal Judicial Provincial de Manica, centro de Mozambique, ordenó la retirada inmediata de 100 menores de centros de acogida y que se encoentraban en situación precaria y el condiciones que impedían salvaguardar su crcimiento y el acceso a la enseñanza, según menifestaron fuentes oficiales.

Fernando Pantie, juez presidente del tribunal, dha dicho que varios niños, huérfanos de padre y madre, huérfanos de padre o abandonados, están siendo acogidos en centros sin que se les conceda las garantías mínimas de desarrollo saludable. La decisión se adoptó después de que un equipo multidisciplinar integrado por los servicios de acció social, públicos y privados, hayan determinado que varios niños carecían de acceso a la enseñanza y a la salud para garantizar su futuro y que los centros no prestaban los cuidados necesarios a los menores.


 "Los niños serán integrados en familias sustitutas que cumplan las condiciones para sustentar a los niños y proporcionarles una educación", señaló Fernando Pantie. 
Según la misma fuente, varios centros de donde serán desalojados los menores carecen de condiciones de habitabilidad y alimentarias, no tienen reconocimiento jurídico y no cuentan con una autorización legal. 

"Es importante que se garantice que los menores tengan alimentación, higiene y alojamiento adeciados, sion dejar de lado el acceso a la enseñanza para que se puedan formar y tener un futuro socioprofesional brillante", defendió el juez. 
Mientras la  Procuradoria Provincial de Manica alertó de la implantación de sextas religiosas en centro de acogida con el aumento de casos de tráfico de menores en la región. En el año 2012 las autoridades activaron la "alerta roja" y varias iglesias comenzaron a ser investigadas.

El Programa de Organización Internacional Save The Children, que está financiando la iniciativa del tribunal, se encarga además de sensibilizar a las comunidades sobre cuidados de menores y los peligros de tráfico en la ciudad de Chimoio y en los distritos de Macossa, Báruè e Sussundenga.

En la segunda fase, el programa se extenderá además a los distritos Machaze, Mossurize (sur), Tambara y Guro (norte).

Fuente: RTP. Noticias

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