Mostrando entradas con la etiqueta Murcia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Murcia. Mostrar todas las entradas

martes, 8 de enero de 2013

¿Dónde está el hijo de Kelly Agbons?



Tenía 21 años. Era nigeriana, sin papeles, y ejercía la prostitución en las calles de Murcia (según dijeron más tarde las autoridades). Se llamaba, se llama, Omosefe Ijesurobo. El 13 de octubre de 2001 fue detenida por la policía y recluida en el centro de internamiento de extranjeros mientras se tramitaba su expulsión. Llevaba allí nueve días cuando su abogado pidió por escrito que fuese puesta en libertad: “Tiene un hijo de un año de edad que mantener”, alertó al juez. El 24 de octubre, sin embargo, Omosefe fue deportada. Inexplicablemente, la Administración la separó de su hijo. El niño quedó en España. Y el niño tenía un padre, nigeriano, pareja de Omosefe, que también se quedó en España, pero apartado de su hijo. Se llamaba, se llama, Kelly Agbons Bejet.

Casi 11 años después, aquel bebé, de nombre Osagi —si es que lo conserva—, vive con otra familia; ha crecido con ella. Su familia adoptiva. Fue dado en adopción porque la Administración expulsó por error a su madre biológica y no creyó a su padre biológico, que desde el principio reclamó a su hijo. Tras una década de recursos ante distintos juzgados españoles, el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo acaba de dar la razón a Kelly Agbons, que contaba 25 años la última vez que vio a Osagi y hoy, con 36, tiene otros dos hijos con otra mujer y sigue reclamando a su primogénito. “Este es un caso de robo. España me ha robado a mi hijo”, repite a quien le quiere escuchar. Estrasburgo establece la culpa del Estado español, pero no puede devolver a Osagi a su padre, así que ha obligado al Gobierno a indemnizarlo con 8.000 euros. “¿8.000 euros? Ni 8.000 ni 100.000 millones. No quiero ese dinero. Quiero a mi hijo”.

Esta es la historia de una familia separada por un aparente error administrativo que la Administración en ningún momento reparó. Kelly —que llegará “hasta el final, con la ayuda de Dios” para recuperar a Osagi, aunque eso supondría ahora arrancar al niño de la que ya considera su familia— la cuenta hoy desde su casa de Santa Coloma de Gramenet (Barcelona), un sótano de 60 metros donde vive con su actual pareja y sus hijos Emmanuel y Elisabeth, de dos y un año. “A ellos les digo que tienen un hermano”.

    La madre de Osagi fue expulsada en 2001;

    su abogado alertó de que tenía un bebé,

    pero eso no paralizó

    la deportación

Kelly, Omosefe y Osagi llegaron a España en dos pateras a finales del año 2000; primero el padre, luego la madre y el bebé, nacido en Marruecos el 7 de septiembre. Se establecieron en Murcia con un pariente de ella. Pero no encontraban trabajo, ni tenían papeles, y en mayo de 2001 Kelly decidió ir a probar suerte a Barcelona. “Busqué trabajo en el campo, dormía en la plaza de Cataluña”. Según su relato, él bajaba cada cierto tiempo a Murcia, en fin de semana, a ver a Omosefe y al niño. Sostiene que Osagi nunca estuvo desatendido. Y cuando sale en la conversación el hecho de que Omosefe acabó trabajando de prostituta, y que el niño quedó a cargo de una pareja amiga de ella, se exalta: “En todo el mundo hay prostitutas, pero no les quitan a sus hijos”.

En octubre de 2001, Omosefe es detenida y expulsada por no tener papeles. Dos días antes de la deportación —según consta en el expediente judicial—, su abogado advierte al Juzgado de Instrucción número 3 de Murcia de que la joven tiene un bebé. A pesar de ello, Omosefe y Osagi son separados (en contra de lo que establece el convenio europeo de los derechos del niño). Ese es el origen inexplicable de este drama familiar: o el juzgado no registra la petición, o no la atiende, o no llega a coordinarse con la policía y su aviso llega tarde, o alguien hace oídos sordos. En ninguna de las sentencias que ha generado esta causa en 11 años se aclara qué es lo que ocurrió (porque el juicio no abordó ese asunto, sino solo si Osagi podía ser dado en adopción o no). El caso es que la nigeriana es expulsada sin su hijo. Y ahí termina la historia de Omosefe y Osagi —no se han vuelto a ver— y empieza el calvario de Kelly Agbons.

Las autoridades de Murcia se dan cuenta enseguida de que se ha cometido un error —entre otras cosas, porque la prensa denuncia el caso y otro idéntico de otro niño nigeriano separado de su madre expulsada— e intentan reagrupar a Omosefe con su hijo inmediatamente: piden a la Embajada de Nigeria que trate de encontrarla, pero es en vano. La mujer no aparece. Es lo que alegó el Gobierno en el juicio, años más tarde: que, una vez deportada, fue imposible volver a traer a la madre, y el niño —no había sido inscrito en el Registro Civil por sus padres— quedó en un limbo jurídico, en manos de los servicios sociales.

Kelly Agbons no se lo cree. Dice que él ha estado en contacto telefónico con Omosefe todos estos años —asegura que ella ha delegado en él la búsqueda del pequeño—, y que si el Gobierno murciano hubiera querido localizarla a través de ese contacto, lo habría hecho. Él está convencido de que lo que le pasó a su expareja “no le habría pasado a una mujer española”. “Nos trataron así porque éramos nigerianos”, afirma.

Pero además, insiste Kelly, es que no solo había una madre: había un padre. En cuanto él se enteró de que Omosefe había sido expulsada y de que Osagi iba a ser internado en un centro de acogida, se presentó en el Servicio del Menor de Murcia y comunicó que Osagi era su hijo. No tenía forma de demostrarlo, y aquí llega el segundo momento kafkiano de la historia: Kelly acude a hacerse las pruebas de paternidad a una clínica, consigue que la Administración autorice que se extraiga sangre al niño para comparar el ADN... pero, antes de proceder a la extracción, la clínica extiende la factura: 200.000 pesetas (1.200 euros). Él no tiene ese dinero, así que la prueba no se hace. Nadie le dijo que podía acogerse al servicio de justicia gratuita y que la Administración costease la prueba.

Era enero de 2002, Osagi tenía solo año y medio. Meses más tarde era dado en acogida a un matrimonio español, con el que vive desde entonces y que lo adoptó definitivamente en 2007.

Según la sentencia de Estrasburgo, del pasado 10 de abril, el Estado actuó con “desidia”. Primero expulsando a Omosefe “sin realizar las verificaciones previas y omitiendo la información facilitada al juzgado número 3 [que la mujer tenía un bebé]”; más tarde, al no ayudar a Kelly —cuya situación personal era de evidente “vulnerabilidad”— a demostrar la verdad cuando aún estaba a tiempo. Después ya no fue posible: el niño crecía en otra familia, al tiempo que su padre —que logró por fin hacerse la prueba de ADN en 2005 y fue así reconocido como padre biológico por un juez— iba de pleito en pleito: del juzgado de Murcia a la Audiencia Provincial, de ahí al Supremo y al Constitucional (que no admitió el caso).

Ninguno le dio la razón. Todos reprodujeron, con distintas palabras, los argumentos de la primera sentencia de 2006, la del Juzgado de Primera Instancia y Familia número 3 de Murcia: que la Administración había hecho todo lo posible por reagrupar a Osagi con su madre; que Kelly no tenía derecho a reclamar porque había quedado “acreditado” que “incumplió sus deberes paterno-filiales prácticamente desde el nacimiento del menor”, al “consentir” que Omosefe ejerciera la prostitución y “abandonar” al niño al cuidado de terceros; que es cierto que se presentó al principio a reclamar su paternidad, pero luego desapareció durante dos años y solo volvió a intentarlo a partir de 2004, y, sobre todo, que separar a Osagi de su nueva familia a esas alturas habría sido “claramente perjudicial” para él.

“¡Yo no abandoné a mi hijo! Este no es un caso de abandono, es un caso de robo. Como los de esos niños que salen estos días en la tele, que fueron robados por las monjas. Pero a mí me lo robó España”, se lamenta Kelly, y con la diferencia, subraya, de que a él no le dijeron que su hijo había muerto: sabe que está vivo y lo busca desde el primer día. “Cuando expulsaron a Omosefe y fui a Murcia, vi a Osagi. Aún no estaba con los servicios sociales. Pensé en cogerlo y traerlo conmigo a Barcelona, pero no quería que pensaran que me lo llevaba a la fuerza. Quise hacerlo todo bien. Y al final han adoptado a mi hijo y yo no lo he vuelto a ver”.

El tribunal europeo está de acuerdo en que la situación de “abandono” de Osagi “ fue causada, al menos parcialmente, por la propia Administración” y que la “falta de vínculos” actual entre Kelly y Osagi no es imputable a Kelly, sino al tiempo que han pasado separados por la “desidia” del Estado. Pero Estrasburgo no es quién para “sustituir a las autoridades nacionales” en el asunto de fondo: la adopción de Osagi. Solo puede fijar una indemnización, y la fija en 8.000 euros. “Vamos a denunciar a España ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, y estamos estudiando presentar una demanda de nulidad del procedimiento de adopción”, explica Pablo Ruiz Palacios, el abogado que atendió primero a Omosefe y después a Kelly. Es improbable que esa demanda prospere tantos años después, pero quizá podría dar lugar a que un juez dictase algún tipo de régimen de visitas para que Kelly y Osagi vuelvan a verse. Aunque Kelly rechaza acuerdos: “Yo quiero a mi hijo”.

Según los informes de los servicios sociales que fueron presentados en el juicio, Osagi fue adoptado por una familia que lo quiere, lo cuida y le ha dado una vida muy feliz. ¿Obligarle a cambiar ahora de familia no sería demasiado doloroso para el niño? Kelly medita y responde: “Es una buena pregunta. Pero es que yo soy su padre, yo llevo muchos años sufriendo. Y además, yo sé que mi hijo no es feliz. ¿Sabe por qué? Porque es negro, es hijo de Kelly el nigeriano, no es hijo de española. En la escuela los niños le amenazarán, le dirán: ‘tú eres un negro, esa no es tu familia’. Yo estoy muy preocupado por eso. Conmigo no sufriría”.

El abogado Ruiz Palacios alegó, en uno de sus recursos a las sentencias en contra, que había que reagrupar a Osagi con su padre no pensando en el padre, sino en el hijo: para “evitar desasosiegos futuros” a un niño que un día, como muchos adoptados, podría preguntarse por sus orígenes. Kelly lo dice de otra manera: “¿Por qué no piensa España en Osagi, que no conoce a sus padres? Mi hijo siempre estará pensando en cómo serán sus padres, dónde están, cómo buscarlos, y no podrá concentrarse”.

Fuente: El País

viernes, 16 de marzo de 2012

"Hay padres que nunca traerían a un niño de África por ser negro"


El director general de Asuntos Sociales, Igualdad e Inmigración de la Región de Murcia, Leopoldo Navarro, resaltó en la jornada de ayer la necesidad de contar con entidades colaboradoras de adopción internacional (Ecai) por el papel que desempeñan en este proceso.

En esta línea, Navarro puso de manifiesto que es de Etiopía el país de donde más niños llegan a la región cuando hasta hace unos años era China el principal 'suministrador' de pequeños. Debido a los cambios que se están produciendo en sus legislaciones, explicó el director general de Asuntos Sociales, «países habituales para el tema de las adopciones, ahora son más complejas, ya que exigen más requisitos». «Al final, la legislación internacional se va adecuando a los nuevos tiempos», subrayó.


La directora de la entidad colaboradora de adopción internacional (Ecai) Feyda, María Ángeles Amorós, indicó, por su parte, que los padres que adoptan tienen un perfil. «Hay padres que nunca adoptarían de Etiopía porque son negros y sin embargo quieren ir a Rusia, y hay personas que piensan más en la integración», afirmó. 

Precisamente el no haber manifestado una prioridad en relación con la raza, sexo o etnia del menor es un criterio preferente en la selección de los padres.

Curiosamente hace apenas unos años adoptar a un niño etíope en Murcia era una excepción. En 2004, no se produjo ninguna adopción con ese país y en 2005 solo llegó un pequeño de esa nacionalidad. En los años posteriores, sin embargo, los trámites se fueron agilizando y en 2008 ya eran 29 los niños etíopes acogidos por una familia murciana. En 2009 la cifra alcanzó su pico máximo: 55 pequeños llegaron a la Región.
En el caso de China, la evolución ha sido justo la contraria. Si en 2006 eran 32 los infantes chinos adoptados en la Región, el pasado año la cifra se redujo hasta los nueve niños.

Fuente: La Verdad de Murcia

lunes, 27 de septiembre de 2010

Etiopía encabeza la lista de países de adopción en la Región de Murcia

Etiopía encabeza la clasificación de países con niños adoptados por familias de la Región de Murcia, con un total de 136 adopciones en el periodo 2003-2010, según reveló hoy el consejero de Política Social, Mujer e Inmigración, Joaquín Bascuñana, en un encuentro de familias adoptantes organizado en el Hotel Amistad de Murcia por Amofren, la Entidad Colaboradora de Adopción Internacional (ECAI) para Etiopía en la Región. Bascuñana estuvo acompañado por la directora general de Familia, Igualdad e Infancia, Laura Muñoz, por la jueza de Familia etíope Rehila Abbas Ibrahim y por el presidente de Amofren, Salvador Gálvez. El acto concluyó con la actuación del grupo de Coros y Danzas Ciudad de Totana.


Los primeros niños adoptados de Etiopía llegaron a la Región de Murcia a finales de 2005, tal y como indicó el consejero, pero hasta 2007 no se crearon entidades acreditadas para realizar trámites con este país, por lo que apenas se llevaron a efecto algunas adopciones a través de entidades de otras comunidades autónomas. Precisamente en 2007 se crearon en la Región dos ECAI, Feyda y Amofrem, y las tramitaciones se multiplicaron.

De los 136 niños adoptados hasta la fecha, 105 fueron tramitados con Amofrem y 31 con Feyda, y actualmente hay 91 familias en proceso de adopción en Etiopía.

El número de solicitudes de adopción internacional desde el año 2001 hasta el mes de septiembre de 2010 es de 1.512. Por países, encabeza la relación China con 553 expedientes, seguido por Rusia con 247, Etiopía con 178, Bolivia con 89, Ucrania con 85 y Colombia con 64. De ellas, ya se ha llevado a cabo un total de 445 adopciones, entre las que destacan los niños procedentes de Etiopía, que son 136, seguidos de China (115), Bolivia (47), Ucrania (46) y Rusia (39).

Fuente: Murcia.com 

miércoles, 16 de junio de 2010

Etiopía desbanca a China en número de adopciones

Las restricciones que desde hace tres años impone China a la adopción de niños de este país por parte de extranjeros han provocado que los españoles opten ahora por otros destinos, entre los que destaca, sobre todo, Etiopía, donde se calcula que residen más de seis millones de huérfanos.
Murcia no es ajena a esta situación. Según datos recopilados por la consejería de Política Social, Mujer e Inmigración, de los 133 solicitudes de adopción en el extranjero que se realizaron el pasado año en la Región, la mayoría fueron para Etiopía (53, aunque se tramitaron sólo 48) seguido de Rusia (28) y Ucrania. China, por tanto, ha dejado de liderar este 'mercado' y en 2009 solo se tramitaron 14 solicitudes, cuando hace tres años, en 2006, fueron 149, según datos facilitados a LA OPINIÓN por la directora general de Familia y Menor, Laura Muñoz Pedreño.
Ahora son los países del África negra los que han tomado el relevo a los de la zona asiática, en las preferencias de las familias murcianas que optan por adoptar un niño, asegura Laura Muñoz.
Y es que, hasta hace pocos años, en China las adopciones resultaban más económicas que en otros países y eran más ágiles. Pero, desde el 1 de mayo de 2007, con la entrada en vigor de los nuevos criterios de selección de las familias adoptantes por parte de China, las adopciones en ese país comenzaron a caer. La polémica saltó por descartarse los adoptantes obesos, aunque el límite marcado rozaba la obesidad mórbida. También se rechazaban enfermedades graves como el cáncer. Más restrictivos son otros requisitos, como la obligatoriedad de tener unos ingresos por cada miembro de la familia de 10.000 dólares, unos 8.000 euros, más otros tantos por el menor adoptado. También se requiere ahora que ambos miembros tengan estudios equivalentes al Bachillerato. Tales criterios afectan a quienes realizaran la solicitud desde el 1 de mayo de 2007.

En la demora actual ha pesado también la ratificación del Convenio de La Haya en materia de adopción por parte de China, en vigor desde enero de 2007, que obliga a potenciar la adopción nacional. Y en China, por pocas familias que haya interesadas, son miles.


Precisamente esa ralentización en los procesos adoptivos a nivel internacional ha provocado una caída de las solicitudes de adopción en Murcia, que comenzó en 2007, cuando se registraron 189 solicitudes, frente a las 233 cifradas en 2006. La caída continuó en 2008, con 169 solicitudes presentadas, y en 2009, con 133.

Aunque la media de espera en Murcia para hacer realidad una adopción en el extranjero ronda los dos años, las familias adoptantes murcianas lo tienen más fácil a la hora de tramitar la documentación necesaria ya que la Región es pionera en la aplicación de el proyecto de Apostilla de La Haya que permite utilizar la firma electrónica en la burocracia entre la Dirección General de Menores, el TSJ de Murcia y los países de origen de los niños. Con este proyecto, los trámites logran adelantarse unos tres meses.

martes, 9 de marzo de 2010

La Comunidad de Murcia obliga a las familias a realizar los seguimientos con la Ecai a la que han denunciado

Seis familias que han denunciado a la ECAI AMOFREM por prácticas irregulares en la tramitación de sus expedientes de adopción con Etiopía, han solicitado de la administración murciana que les permita realizar sus seguimientos con una entidad diferente.

La respuesta de la Dirección General de Familia y Menor, después de un intento de acuerdo con las familias, ha sido negativa, alegando que la circular emitida por las autoridades etíopes y la propia normativa murciana no permite otra vía que la de realizar y tramitar el envío de los seguimientos con la misma ECAI con la que tramitaron la adopción de sus hijos.

A la espera de la resolución del recurso interpuesto por las familias, desde CORA señalan que "la medida impuesta no es la mejor solución para el problema, ni es la única posibilidad sujeta a la norma. En todo caso lo que es evidente es que no beneficia en nada a los menores adoptados y a una correcta realización de sus seguimientos, ya que obliga a las familias, de las que estos menores ya son una parte inseparable, a realizar unos seguimientos con unas personas de las que recelan completamente y bajo un clima de hostilidad por ambas partes".



Tampoco parece razonable la decisión adoptada por la administración murciana de comunicar a las autoridades etíopes que los seguimientos no se han enviado por la negativa de las familias a realizarlos. Las familias quieren cumplir con este requisito, lo único que reclaman es poder hacerlos con profesionales que no estén vinculados con la ECAI con la que se hallan en litigio. Declinar enteramente la responsabilidad de la falta de seguimientos en ellas parece una forma de salvaguardar los intereses de la ECAI desentendiéndose del fondo del problema: la cuando menos dudosa actuación de una entidad acreditada por la propia administración y que interviene en el proceso por delegación de las atribuciones de la entidad pública.

Si quieres saber más:
Ecais, denuncias y amenazas

viernes, 15 de enero de 2010

Familias españolas sin noticias de sus hijos adoptivos en Haití

Nick Márquez y Polycia Fernández tienen 4 años, y están en algún lugar de Puerto Príncipe. Sus futuras familias adoptivas viven horas de angustia: «Nadie nos ha confirmado si están vivos o muertos, ni si el orfanato que los acogía sigue en pie», se lamenta desde Sant Quirze del Vallès Aurelio Fernández, el padre de Polycia. «En un foro de internet de padres franceses que tienen a niños en el mismo centro se dice que el edificio está muy dañado y que había que llevarlos a otro sitio. Pero ¿adónde?», se pregunta desde Cerdanyola Aurelio Márquez, el padre de Nick.

A la espera de que den fruto las gestiones diplomáticas impulsadas a petición de las cuatro familias españolas que se encuentran en la misma situación, este informático de 39 años –que con su esposa, Cristina, tiene otras dos hijas, una biológica y la otra adoptada en China– trata de hacer «el máximo ruido posible», porque el tiempo corre, aunque ve «comprensible» la falta de noticias «tal como está el país». «Si ya era un desastre, ahora no nos lo podemos ni imaginar», añade.



Los chavales solo saben de sus padres por las fotos y los regalos que les han mandado, pero sus largos procesos de adopción estaban ya prácticamente completados: «Nick es, a todos los efectos, un ciudadano español», asegura Aurelio Márquez, que esperaba reunirse con él dentro de un mes. «A Polycia solo le faltaba una firma, no sé si en Presidencia o en el Ministerio de Justicia. Da igual, porque los dos edificios han caído. Rehacer su expediente puede llevar años», explica Aurelio Fernández, funcionario de 47 años y que con su esposa, Silvia, tienen tres hijos biológicos. En todo caso, ambos reclaman que sus hijos sean «tratados como españoles». «Primero, queremos la confirmación oficial de que están vivos. –dice el padre de Polycia–. Y luego, lo mismo que se hizo en circunstancias parecidas cuando el golpe de Estado del 2004: que el Gobierno los evacue y que se pueda completar el trámite de adopción desde aquí».

FAMILIAS MURCIANAS BUSCAN A SUS HIJOS ADOPTADOS EN HAITÍ

Bien temprano, a las 6.30 de la mañana de ayer, el miedo se instaló en la casa de Francisco José Fuentes y Ascensión Rodríguez. La madre de Francisco José llamó por teléfono para decirles que el país en el que está su nieta había sido prácticamente arrasado por un terremoto. Y es que en un orfanato de las afueras de Puerto Príncipe, en Haití, espera la pequeña Esther a que su adopción se complete y pueda venir a Murcia con sus padres y con su hermana Ángela, una niña china de su misma edad, casi cuatro años. Al igual que Esther, otros dos niños haitianos aguardan con paciencia su nueva vida en Murcia, y sus padres adoptivos buscan ahora desesperadamente confirmar de primera mano que están bien.

Niños Haitianos

"El primer sentimiento fue miedo, se te encoge el corazón de pensar que le puede haber pasado algo", relata Francisco José, quien ayer pasó una de las peores mañanas de su vida hasta que, sobre las once, supo que los orfanatos estaban en pie -a través de unos colaboradores de la organización Familias sin Fronteras por la Infancia-. Aún así, no han podido hablar con la directora de los centros, por lo que la tranquilidad no es total. "Estamos con el alma en vilo porque ves en el telediario lo que ha ocurrido y nosotros la verdad es que no tenemos información segura", explica Javier, otro de los murcianos que espera recoger pronto a la pequeña Anabel, de 20 meses. "Lo peor es la incertidumbre, y no sólo de saber si la niña está bien, sino porque ahora pueden pasar muchos meses hasta que podamos ir", añade. El final de camino, que se veía tan cerca -iban a ir en unas semanas- se aleja de nuevo.

En total son tres las familias murcianas que tramitan la adopción de un niño haitiano, una cifra incomprensiblemente baja, ya que, según denuncian las familias y la Asociación de Ayuda a la Adopción Internacional 3ai, las administraciones se niegan a tramitar adopciones de ese país; algo que a la presidenta de la asociación, Ascensión Rodríguez, sólo le produce "impotencia y dolor". "Si los políticos hubieran estado allí, si vieran las carreteras de tierra, las calles llenas de pobreza, la masificación...", se lamenta Ascensión, quien ayer aún no se había atrevido a decirles a sus dos hijos -adoptados en Haití- lo que ha ocurrido. "Allí se quedaron sus familias, sus madres y sus hermanos... no se lo quiero decir, no quiero que sufran", añade.

Francisco José coincide en la descripción de Haití, un país "lleno de pobreza, con mucha gente en la calle" y ahora se sobrecoge al pensar que el hotel en el que se iban a alojar está destrozado. A Haití ya viajó -con su mujer y las otras parejas- hace unos meses para conocer a Esther y tenían previsto volver pronto para traer a la niña. "Cuando fuimos -recuerda- no pensábamos que la íbamos a tener que dejar allí; fue muy duro marcharse después de haber pasado tres días con esa criatura... se despedía llamándonos 'papá blanc' y 'mamá blanc'". A su juicio, los niños de Haití son "niños supervivientes", así que confía en que su hija esté bien y en "poder sacarla pronto de ese horror... y cuanto antes mejor".


Fuente:
El Periódico
La Opinión de Murcia

Si quieres saber más:

TE ASESORAMOS CON PROFESIONALIDAD

Si estás iniciando un proceso de adopción internacional por la vía del protocolo público y necesitas asesoramiento para preparar tu expediente ponte en contacto con nosotros. Somos conscientes de la dificultad burocrática y administrativa que supone preparar un expediente de adopción o legalizar cualquier otro documento para el extranjero, por eso Deniko es una empresa especializada en la legalización y traducción jurada de documentos españoles que deben presentarse en cualquier país extranjero.


No importa en que comunidad autónoma de España residas, nosotros tramitaremos tus documentos para que puedas presentarlos rápida y eficazmente.


Nuestra empresa se encarga de legalizar cada uno de los documentos de tu expediente, asesorarte para saber donde obtener cada uno, te facilitamos modelos y nos encargamos de la traducción del expediente al idioma al que sea necesario.

Nuestros clientes no son solo familias adoptivas, sino también empresas o particulares que deben presentar documentación en el extranjero por diversos motivos: herencias, adquisición de terrenos, creación de empresas, constitución de sociedades, celebración de matrimonios, trámites de extranjería, registro de defunciones...


Puedes escribirnos a: adoptarenafrica@gmail.com y te elaboraremos un presupuesto personalizado, ajustado y sin compromiso.

Related Posts with Thumbnails
 

Blog Template by YummyLolly.com