La adopción en la prensa

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lunes, 15 de septiembre de 2014

Uganda alerta del incremento en adopciones internacionales descontroladas

Las autoridades en Uganda alerta del incremento en el número de niños ugandeses que están en situación de vulnerabilidad y abandono, así como del aumento asombroso en el número de adopciones internacionales que se llevan a cabo en el país. Uganda no ha firmado el Convenio de La Haya.

Según un informe oficial donde se califican estos hechos como " la industria de la adopción internacional ", muchos de estos niños no eran huérfanos y sin embargo han salido en adopción al extranjero.  El informe también indica que no existe ningún sistema gubernamental que permita hacer un seguimiento de los menores que son adoptados por familias extranjeras. 


" No hay forma de asegurar que se han respetado los derechos fundamentales de los menores, y que no se hayan producido casos de secuestro, venta o tráfico de menores". Uganda es uno de los países más pobres del planeta y cuenta con cerca de 2,4 millones de huérfanos, de los que casi la mitad perdieron a sus padres a causa del VIH.

Según el Ministerio de Uganda de Género, Desarrollo y  Trabajo Social, desde el año 2006 y hasta el 2013 el número de adopciones internacionales han aumentado un 400 por ciento. El informe dice que este aumento en las adopciones causó además el incremento en el número de casas y hogares de acogida , llegando a unos 500 centros que están en funcionamiento en el país.

"Algunos de estos centros acogen a niños que han sido arrebatados de sus familias y son destinados a la explotación infantil con fines económicos " señala el documento.

Un activista ugandés defensor de los derechos infantiles, señaló que el informe era "muy bienvenido", pero que los motivos expuestos en dicho informe solo aluden a una pequeña parte del problema que tenemos en Uganda. "El informe reconoce las actividades poco éticas que están siendo realizadas por abogados, orfanatos y agencias de adopción para asegurar que los niños siguen estando disponibles para la adopción internacional", dice el activista, pero "Lamento que el informe no hubiera ido más lejos y hubiera expuesto algunas de estas practica, como abogados que presentan documentos falsos en el tribunal o  encargados oficiales que intimidan para redactar informes de adopción favorables".

En 2012 se celebró en Addis Abeba el Foro Africano Infantil donde se describió a África como "la nueva frontera para la adopción internacional " después de que países como China, Rusia, Rumania y Ucrania  endureciera sus reglas sobre la adopción internacional.

Fuente: AFP

jueves, 4 de septiembre de 2014

Huérfanos congoleños en el limbo de las adopciones


Cientos de huérfanos en Congo son esperados por familias adoptivas norteamericanas después de que el gobierno de la R.D. Congo decidiera paralizar todos los procesos adoptivos, incluso aquellas que ya habían sido aprobadas.


Aproximadamente 350 huérfanos legalmente adoptados por familias americanas, y cuyos procesos han sido aprobados por el gobierno estadounidense como por los tribunales congoleses, se encuentran a la espera en orfanatos y casas de acogida desde que el pasado mes de septiembre un decreto niega los visados de salida para los niños adoptados en el país. 

Aunque la Inmigración congoleña y la oficina de Emigración citaran el tráfico humano como la base para esta decisión, esto ha provocado que tanto niños como padres continuen separados. Uno de estos casos es el de Sherri Smetana, de Austin, Texas, que se encuentra en proceso de adopción de Henry de 16 meses, un bebé que forma parte de su familia desde enero de este año.  "Lo único que necesitamos es un visado de salida". 

Smetana viajará a África en las próximas semanas y tiene la intención de quedarse allí hasta que permitan la pequeño Henry viajar a EE UU con ella. Ella espera que al menos pueda conseguir una excepción para poder salir con el pequeño Henry. " Estoy preparada para quedarme durante mucho tiempo. Tengo que asegurarme que él es bien, " dijo Smetana, añadiendo que su marido se quedará en casa para cuidar de sus dos hijos biológicos, gemelos Lirio y Sophie. " Esto se ha prolongado demasiado tiempo. Ha sido muy difícil. Hemos estado sobre una montaña rusa emocional de la cual no podemos bajar. "

La R.D. Congo no ha firmado el Convenio de La Haya la Convención sobre la Protección de Niños y Cooperación en el Respeto de Adopción Internacional, un acuerdo para establecer salvaguardas para asegurar que las adopciones respetan los intereses de los niños.

A principios de este mes, el Ministro de Asuntos Exteriores John Kerry mantuvo un encuentro con el presidente de la República Democrática del Congo Joseph Kabila para tratar de levantar la suspensión de permisos de salida para niños congoleños adoptados.



" Kerry ha mostrado la preocupación y el interés por los niños y las familias afectadas por la suspensión, e impulsó que permitan a niños cuyas adopciones han finalizado en los tribunales congoleños, obtener permisos de salida y que puedan unirse con sus familias adoptivas en los Estados Unidos, " dijo una declaración de la oficina del departamento de Adopción Internacional de Estados Unidos. Pero durante el encuentro Kabila no hizo ninguna promesa y tan sólo señaló a Kerry que el proceso de adopción tiene que ser reformado. "El Departamento de Estado lamenta profundamente que las familias tengan que enfrentarse a una espera indefinida para obtener los permisos de salida. Seguiremos insistiendo ante el gobierno congoleño y manifestando nuestra preocupación sobre las adopciones internacionales", dice el comunicado.

El pasado mes de abril, el Ministerio de Asuntos Exteriores estadounidense invitó a una delegación congoleña a viajar a EE UU para ver los hogares donde vivirán los menores adoptados, pero en el último momento la delegación africana suspendió el viaje sin dar ninguna explicación. 

Varias familias en la misma situación han señalado que las agencias de adopción ya aseguraron hace meses que la paralización de los visados se levantaria pronto. El gobierno congoleño podría reunirse el próximo 15 de septiembre para debatir el tema, y ya ha adelantado que se estudia modificar la ley de adopción y que la prohibición de visados de salida será levantada. Mientras las familias norteamericanas afectadas se muestran excépticas..

" Lo creeré cuando lo vea" dice Heather Long resisdente en Indianapolis y cuya familia ha adoptado a Harper de 2 años de edad, consiguiendo el visado de salida justo unos días antes de que se impusiera la prohibición. Actualmente la familia trata de finalizar la adopción del hermano de Harper y reunir a los dos pequeños en Estados Unidos. "Es frustrante tener la parte del corazón de su familia del otro lado del océano" comentó Heather que aseguró que "esta situación es más una cuestión política que cualquier otra cosa, y nuestros niños son las víctimas".

Michelle Martin, de 41 años, trata de finalizar la adopción de sus dos niños adoptados, uno con necesidades médicas. Didi Ruth de 5 años, fue abandonada ante una minusvalía que padece en uno de sus brazos. "La situación en la que se encuentra la niña es como una cadena perpetua para ella", señala Martín. 

Muchos de los niños sufren de enfermedades como el VIH o la malaria, así como desnutrición o deshidratación. "Tenemos niños que se están muriendo" dijo Kelly Dempsey,consejero de Both Ends Burning un despacho de abogados especializado en procesos de adopción. "Los niños se encuentran en peligro debido a las condiciones de vida y la falta de asistencia médica".

Por ahora las familias americanas solo tienen la opción de esperar y la esperanza de que pronto estarán junto a sus pequeños. "Espero que todo esto termine bien aunque todo se mueve muy lentamente. Los niños ya son ciudadanos norteamericanos. Ellos son inocentes y son víctimas de un tema sobre todo político", señala Emily Wilson, de 35 años y madre adoptiva de Lyla, una niña de entre 5 y 7 años de edad y afectada también por la paralización de los visados. 

Fuente: Fox News

sábado, 30 de agosto de 2014

Los huérfanos de la epidemia

A Hawaiu le gusta bailar. Basta con que su abuela Mami Kamara, de 55 años, entone las primeras sílabas de una canción para que la pequeña, de solo tres, empiece a mover los brazos al ritmo de la música. A su hermano Amadu, de cuatro, lo que le gusta es correr de un lado para otro. También hace el gesto de golpear un balón, pero en Kula, en la localidad sierraleonesa de Kailahun, no se ven muchas pelotas a las que dar patadas. Ni pelotas, ni muñecas, ni cochecitos. “A veces me preguntan por sus padres y yo les digo que se han ido, que ya no van a volver. Si están tristes les doy galletas, no tengo otra cosa”, asegura la abuela. Son los huérfanos del ébola, niños que han perdido a sus padres y que están siendo acogidos por familiares o vecinos que se atreven a romper el estigma que pesa sobre esta enfermedad. Huérfanos, pero no abandonados del todo.


Estamos en el epicentro de ese terremoto llamado ébola. Solo en Kailahun y Kenema 659 personas se han contagiado del virus (747 en toda Sierra Leona). Debido a su forma de transmisión a través del contacto estrecho, la enfermedad está diezmando a familias enteras. Al menos un centenar de niños en esas dos provincias han perdido a sus padres, según las cifras de Unicef. “Algunos de ellos han tenido que salir de sus comunidades y ser acogidos en otros pueblos”, dice Roeland Mosnach, representante de Unicef en Sierra Leona.

 “Tenemos evidencias de que el ébola está rompiendo las estructuras tradicionales de acogida y apoyo mutuo, sobre todo a causa del miedo y el estigma, aunque tengo la sensación de que es algo temporal, de que una vez pase este periodo de confusión todo volverá a su sitio”, añade.

Kula es apenas un puñado de casas, unas de barro, otras de cemento, que se asoma tímidamente a la pista de tierra por la que pasan a diario los vehículos de las ONG con todos esos blancos a bordo que vienen y van. Allí, Hawaiu y Amadu han encontrado un nuevo hogar provisional. Sus padres, el granjero Amara Aliu, de 45 años, y su esposa Mata, de 32, cayeron enfermos hace cosa de dos meses y fallecieron poco después en el centro de aislamiento de Kailahun. Los niños, sin embargo, no. Ellos estaban bien. Mami Kamara, que vende bolsitas de azúcar, cubitos de concentrado para caldo y otras especias a la entrada de su casa para obtener unos pocos leones, la moneda local, que le permitan seguir adelante, se ha hecho cargo de sus nietos.

“Es lo normal, no tenían a donde ir”, dice. Amadu y Hawaiu también pasaron por el centro de aislamiento de ébola, donde les hicieron las pruebas, que dieron negativo. Después, llegaron a Kula. “Los primeros días, la gente no quería venir a comprarme mis cebollas y pimientos. Tenían miedo, pero ahora todo va volviendo a la normalidad. Han comprendido que no hay peligro”, dice la abuela. Los pequeños tienen otra hermana llamada Massah, de 15 años, pero ella ha quedado a cargo de su abuelo en otro pueblo. "Es una adolescente y está en una edad problemática; es mejor que esté con el abuelo", remata Mami con sabiduría.


“La mejor solución es que los niños permanezcan en sus comunidades, que sea su familia extensa o incluso sus vecinos quienes se hagan cargo”, explica Mosnach. “Pero hay de todo. Algunos niños que han pasado por el hospital están siendo rechazados y para eso contamos con pequeños hogares maternales que estamos apoyando”, apostilla. En una localidad vecina, el presidente de la comunidad rural ha decidido acoger a los menores que se han quedado huérfanos hasta que algún miembro de sus familias decida hacerse cargo de ellos. “Es cuestión de tiempo que vuelvan a aceptarlos”, insiste Mosnach.

Pero algunos no tienen ese tiempo. En el centro de aislamiento para enfermos de ébola de Kailahun se ha producido un feliz encuentro. Bendu Cheriff tiene sólo tres años. Su madre murió hace unos días, pero ella está mejorando. Sin embargo, le cuesta sonreír. Hawa Idressa tiene 19 y afuera le espera su bebé de solo 12 meses. Bendu necesitaba una madre y Hawa echaba de menos a su hija. De momento, mientras aguardan por el día de su salida y cruzan los dedos para no recaer, ambas están juntas. Hawa cuida de Bentu. “Aquí dentro soy su madre, me daba mucha pena esta niña. Vigilo que coma bien, juego con ella, la cambio. Echo mucho de menos a mi niña y cuidando a Bentu llevo mejor estar aislada aquí dentro, se hace todo más fácil”, explica.

Los niños suponen la parte más vulnerable de la sociedad y la epidemia de ébola les está afectando de manera especial. No es solo que el 21% de los afectados tenga menos de 18 años, sino que el desmoronamiento de unidades familiares enteras con el fallecimiento de cuatro, seis o 10 de sus miembros, unido al estigma al que luego son sometidos, está generando una mayor desprotección de los más pequeños. Sierra Leona ya tenía antes del ébola el índice de mortalidad infantil más alto del mundo: el 17,2% de los niños mueren antes de cumplir los cinco años, pero ahora este porcentaje va a incrementarse aún más.


“Y no solo por el ébola”, recalca el representante de Unicef en el país. “Las principales causas de muerte de los niños aquí son la malaria, la neumonía y las diarreas y estamos viendo hospitales vacíos, como el de Kenema, porque la gente tiene miedo de llevar a sus hijos al médico. Estamos seguros de que tendremos un fuerte incremento de la mortalidad infantil por causas distintas del ébola. Este es el mayor impacto. En los últimos dos años estábamos consiguiendo bajar las cifras, pero ahora luchamos para que no suban mucho. Es frustrante”.

Otro aspecto a tener en cuenta es la educación. Sierra Leona ha suspendido las clases de manera indefinida hasta que pase la epidemia. “Las aulas no son solo el lugar donde reciben una educación; se trata de un sitio seguro y de protección. Ahora, y durante meses, los niños estarán en sus comunidades y, ante la situación económica que están viviendo, con subida de precios y dificultades, serán puestos a trabajar, convirtiéndose en objeto de explotación infantil. Su vulnerabilidad será mayor”, remata Mosnach.

FUENTE: EL PAIS
TEXTO:  

domingo, 24 de agosto de 2014

Mamá Jane, madre de 125 niños huérfanos junto a la ONG 'Aztívate'

Una colaboradora de la ONG 'Aztívate' nos ha mostrado cómo viven 125 huérfanos en Sinai, unos de los barrios más pobres de Nairobi (Kenia), y cuál es su alimentación.

Colaboran con Mamá Jane, la fundadora de esta iniciativa y que lleva más de diez años acogiendo a niños. Una de las dietas más típicas que consumen dos veces por semana son judías con maíz.






Fuente: Cuatro

lunes, 18 de agosto de 2014

Comprar a un niño en África Occidental cuesta 30 euros

Pobreza, desestructuración familiar, demanda de mano de obra barata, conflictos, negocios, impunidad... son algunos de los motivos responsables de los casi 400.000 menores traficados en África Occidental según la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Algunos países como Benín, Nigeria, Costa de Marfil, Togo o Sierra Leona se enfrentan a altas cuotas de trata de menores, una situación que en algunas ocasiones ni los propios familiares del niño conocen.

En total, más de un millón de niños y niñas en el mundo son víctima de esta situación. Se han dado casos de venta de menores por 20.000 CFA, que corresponde aproximadamente a 30 euros. Los niños son entregados a otras personas a cambio de dinero, posteriormente, empiezan a sufrir abusos y esclavitud por parte de los compradores. Son obligados a trabajar desde edades muy tempranas en explotaciones agrícolas, minas, prostitución, venta ambulante, etc... Los menores pierden por completo su identidad y se enfrentan a la situación de cambiar de país -en ocasiones más de una vez-, lo que conlleva no conocer el idioma y perder de forma completa el contacto con su familia y sus derechos, «en un país extranjero se puede hacer con estos chavales lo que a uno le de la gana» explica Juan José Gómez Serrano, misionero salesiano español y director del centro de acogida de menores Porto Novo (Benín).

No estoy en venta
Precisamente desde Misiones Salesianas, han puesto en marcha una campaña para luchar contra esta tendencia y denunciar los abusos que sufren los menores bajo el lema «NO ESTOY EN VENTA». Para esta institución es imprescindible proteger y acoger a estos niños, tratar de ayudarles a regresar a sus hogares, sensibilizar a las sociedades y comunidades sobre este tema y presionar y colaborar con los gobiernos para que mejoren sus sistemas de protección y justicia.

El documental desarrollado por Misiones Salesianas «No estoy en venta», muestra en primera persona el ejemplo de dos niños que fueron vendidos y explotados por sus compradores. En este documental, Gómez Serrano explica que «a veces solo comen una vez al día, y si han trabajado». Por su parte, Carine Agossou, psicóloga del centro de acogida Don Bosco de Porto Novo, afirma que «el niño no entiende por qué las personas que deberían protegerle le hacen una cosa así. Es muy difícil de aceptar». Desde la Brigada de Protección de menores de Benín, declaran que el tráfico de niños en África es un problema muy grave que devasta sus estados, y cuantifican seis víctimas de la trata de menores cada día.



Uno de los grandes problemas y dificultades a la hora de luchar contra estas situaciones es la banalización con la que se tratan. No supone una preocupación social alarmante el hecho de que los niños trabajen, por lo que la venta de niños en África Occidental aumenta cada año -aunque no hay cifras oficiales-.

Desde Misiones Salesianas se esfuerzan en devolver a estos niños la infancia que otros les roban. Devolverles los sueños. Pretenden acabar con la explotación y venta de menores, y reducir al máximo los 215 de millones de niños que trabajan en el mundo —más de la mitad poniendo en serio riesgo su salud—.

Fuente ABC

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